Venezuela: la estrategia de Chávez

Marcel Carvallo Ganteume* (AIPE)

CARACAS.— La estrategia político-militar de Hugo Chávez, maoísta en su concepción y maquiavélica en su ejecución, se sustenta en seis movimientos que, apoyándose el uno en el otro, se desarrollan en una maniobra envolvente que desconcierta a la oposición y le impide reaccionar en el momento, lugar y dirección adecuados.

Estos movimientos son:

1. La decapitación de las fuerzas armadas.

2. La militarización del sector civil.

3. Los ascensos militares en los grados superiores.

4. Los ascensos militares en los grados intermedios.

5. La fragmentación de las fuerzas armadas.

6. El llamado a los reservistas militares al servicio político.

Los dos primeros movimientos, la decapitación de las fuerzas armadas y la militarización del sector civil, se realizan simultánea y magistralmente trasladando a militares activos de alto rango y no del todo confiables a cargos civiles de mucho prestigio y muy bien remunerados.

El mundo civil, desconcertado por esta magistral jugada, reacciona viendo su territorio invadido, sin percatarse de que el principal objetivo de la jugada es el control del sector militar, cuyas cabezas pasan muy satisfechas, de comandar tropas a gerenciar empresas estatales, mientras que el segundo objetivo, la militarización del sector civil, se logra no con derramamiento de sangre sino de tinta y dinero.

Los movimientos tres y cuatro tuvieron como objetivos netamente militares, primero, debilitar el control que tienen sobre la tropa los generales y almirantes provenientes de la cuarta república, ascendiendo a éstos e insertando entre ambos (tropa y generales) comandos intermedios que alejen a éstos de aquella; segundo, ascender a oficiales de menor graduación de la quinta república y confiables, para que tomen esos nuevos niveles intermedios de mando muy cercanos a la tropa.

El quinto movimiento resulta de aquellos dos en un proceso de fragmentación de las fuerzas armadas que, aunque las debilita estructuralmente para enfrentar un conflicto externo, las hace más fáciles de manejar en el proceso revolucionario en marcha y más difíciles de unificar para una confrontación interna.

El sexto y último de los movimientos estratégicos es el llamado de los reservistas al servicio político que le dará a Chávez el partido único, organizado, disciplinado y adoctrinado que Mao Tse Tung consideraba indispensable para realizar una revolución a fondo.

Llamando semestralmente a 50,000 reservistas desempleados, pagándoles el salario mínimo, alimentándolos, acuartelándolos, sometiéndolos a disciplina militar, adoctrinándolos diariamente y enviándolos luego a cerros y barriadas como emisarios de la Revolución, Chávez puede tener a corto plazo el poderoso partido que Mao exigía para que la revolución triunfara.

La escuálida oposición civil observa desorganizada, desconcertada y confundida, mientras la combinación de fragmentos militares y células populares igualmente adoctrinados le dará todo el poder al Soberano como se lo dio a los Soviets en la Rusia de 1917. ©

* Ingeniero y empresario venezolano.

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