El programa económico del FSLN

José Luis Medal

Más que un programa económico, hasta la fecha, el FSLN, ha presentado algunos lineamientos de política económica, que reflejan una mezcla de monetarismo neo-liberal con populismo campesino. El populismo campesino, se encuentra en el denominado bono alimentario, de distribuir algunas gallinas, una vaca y algunos implementos, a familias campesinas, a fin de promover supuestamente la reactivación productiva del sector rural. Respecto a esta propuesta, no se conoce ningún documento técnico, ni hasta donde sabemos, ninguna evaluación de proyectos pilotos, que permita sustentar que la misma pudiera desempeñar un rol fundamental, en la reactivación del agro nicaragüense. Más bien, el bono alimentario tiene todas las características de una propuesta populista, de carácter electoral.

El FSLN señala que implementaría una política monetaria y fiscal conservadora y que continuaría con otro ESAF. En realidad no hay nada nuevo en esa propuesta. Una política monetaria y fiscal conservadora fue iniciada desde 1990 y ha continuado sin mayores modificaciones, en el actual gobierno. Es sin embargo muy positivo, que el FSLN adopte como propias las políticas neo-liberales del llamado “Consenso de Washington”, sugeridas por los organismos internacionales. Está bien por lo tanto, esa conversión del FSLN a las políticas fondomonetaristas. Falta sin embargo aclarar, si se trata de una conversión táctica o de una nueva visión estratégica de largo plazo. Ya que el FSLN no se ha molestado en renunciar al paradigma marxista, resulta imposible para los electores, determinar, si esta supuesta conversión del FSLN al fondomonetarismo, es una simple táctica o se trata de una nueva visión estratégica.

El FSLN enfrenta el mismo problema de las llamadas izquierdas latinoamericanas: se critican las políticas económicas denominadas neo-liberales, pero no se dispone en realidad de una estrategia ni de políticas alternativas coherentes. Al no tener el FSLN una estrategia económica alternativa, mezcla elementos de monetarismo con populismo. Como no presenta el FSLN —tampoco lo han hecho el PLC y el PC—, ninguna proyección del presupuesto de la República para los próximos cinco años, resulta virtualmente imposible precisar hasta qué grado este populismo sería compatible con la estabilidad cambiaria y de precios. Tampoco se ha pronunciado el FSLN de manera clara, sobre que políticas económicas de los años ochenta no implementará en el futuro, ni ha definido con la claridad meridiana que se requiere, de hasta adónde llegará el papel del Estado. No ha rechazado tampoco el proyecto de ley que introdujo en la Asamblea Nacional, de reestructuración —léase condonación parcial— de los adeudos a los productores, proyecto de ley que de implementarse, implicaría la quiebra del frágil sistema bancario nacional.

Hay algunos elementos positivos en la propuesta del FSLN. Aunque dicen que seguirían con la política actual del deslizamiento del 6% anual —lo que implica que continuarían aplicando este impuesto disfrazado que afecta sobre todo a los asalariados— hablan de realizar un estudio a fondo de la alternativa de la dolarización oficial. Como hemos señalado en otras oportunidades, una dolarización oficial es la única manera de reducir las tasas de interés, eliminaría el riesgo cambiario, reduciría las presiones inflacionarias y eliminaría el impuesto disfrazado del deslizamiento. Es pues positivo, que el FSLN, acepte al menos estudiar este tema.

Igualmente es positiva la propuesta de reducir las exenciones, exoneraciones y tratamientos fiscales especiales. Sin embargo la propuesta se queda corta. Nicaragua necesita un sistema de incentivos fiscales uniforme o parejo para todos los sectores. No existe razón alguna para establecer incentivos fiscales especiales únicamente para el turismo, lo que implica una discriminación implícita para todos los otros sectores productivos. Además, dado el gravísimo problema del déficit comercial y el papel central que deben jugar las exportaciones como motor económico, cabría establecer una exoneración parcial de la renta gravable de origen exportable. En la propuesta del FSLN no encontramos nada concreto que permita reducir gradualmente el grave desequilibrio externo, ni tampoco ninguna política de incentivos fiscales, uniforme para todos los sectores.

Es sin embargo altamente positivo que tanto el FSLN como los demás partidos comiencen a presentar lineamientos de políticas económicas y sociales. Deberían además, publicar los estudios o documentos completos que sustentan sus propuestas, a fin de contribuir a un debate propositivo de altura. Aunque representa un avance lo publicado por los partidos políticos hasta la fecha, sería muy conveniente que publiquen los documentos íntegros sobre las estrategias de desarrollo que proponen para los próximos años. Ello elevaría notablemente la calidad del debate sobre los programas de gobierno y contribuiría a comenzar a conformar una visión de nación para el futuro.

* El autor es economista.  

Editorial
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