Samuel y Eugenio Montesinos juegan en una de las plantas empacadoras de bananos de Puerto Armuelles Fruit Co., que desde hace tiempo están abandonadas. LA PRENSA/AP.

Crisis bananera agobia a puerto panameño

Juan Zamorano (AP) PANAMA.- Dependiente desde su creación de la industria bananera y con la Chiquita Brands presente, Puerto Armuelles, en el litoral Pacífico, vive en una zozobra creciente por la crisis que agobia a este sector y por amenazas de la transnacional estadounidense de retirarse. Chiquita Brands advierte que seguirá operando plenamente aquí, siempre […]

Juan Zamorano (AP)

PANAMA.- Dependiente desde su creación de la industria bananera y con la Chiquita Brands presente, Puerto Armuelles, en el litoral Pacífico, vive en una zozobra creciente por la crisis que agobia a este sector y por amenazas de la transnacional estadounidense de retirarse.

Chiquita Brands advierte que seguirá operando plenamente aquí, siempre y cuando mejore la producción y calidad de la fruta, pero para esto tendrá que llegar a acuerdos con un sindicato que desconfía y la cuestiona duramente.

Ese sindicato acaba de realizar una huelga de diez días que dejó 4,5 millones de dólares en pérdidas, según la empresa. En medio de todo eso, los trabajadores bananeros se muestran inquietos por ese conflicto, y molestos con la empresa porque sienten que trata de desmejorar sus condiciones económicas y sociales. Algunos, con tono desafiante, dicen que no temen a su posible retiro.

“¿Por qué temer? Mis abuelos me enseñaron a sembrar arroz, frijoles, maíz, no sólo a trabajar en las bananeras”, dijo a la AP Marino Guillén, un jornalero de 40 años que lleva trabajando aquí más de 30.

El banano, no obstante, es el motor de este puerto de más de 70,000 habitantes, e inyecta de forma directa e indirecta unos 70 millones de dólares anuales a la provincia de Chiriquí, a la que pertenece este poblado costero, a más de 500 kilómetros de la capital.

PIDEN REABRIR FINCAS BANANERAS

Parte del conflicto estriba en que el sindicato exige a la empresa que reabra tres fincas de 600 hectáreas que cerró en junio, y que vuelva a ubicar allí a 540 jornaleros que trasladó a otros lugares. No obstante, la empresa insiste en arrendar esas parcelas.

El sindicato teme que con el traslado se produzca un exceso de mano de obra y que la empresa termine destituyendo a muchos. Chiquita también está muy empeñada en hacer modificaciones en la forma de dar mantenimiento y recolectar la fruta, para mejorar su calidad. Advirtió que minimizará sus operaciones en caso de que el sindicato no colabore en esta tarea.

ANTECEDENTES DE LA «CHIQUITA»

– Chiquita, mediante su empresa filial Puerto Armuelles Fruit Company, administra unas 3.800 hectáreas de banano y emplea a unos 3.200 trabajadores. Opera otra cantidad similar de hectáreas y da igual número de empleos en la vecina provincia de Bocas del Toro, en el Atlántico.

– Chiquita argumenta que sus ventas mermaron a causa del régimen de cuotas impuesto a comienzos de los años 90 por los importadores europeos y por conflictos con el sindicato del puerto. En 1998, una huelga de más de un mes obligó a la empresa a invertir aquí alrededor de 30 millones de dólares para apuntalar la actividad, pero debió disminuir plazas de trabajo.

– Hace más de un año, Chiquita no utiliza un muelle por el que sacaba la fruta de exportación, lo que dejó cesantes a otros cientos de porteños. La empresa optó por transportar el banano del puerto en contenedores y sacarlo a los mercados por el Atlántico.

– Los desempleados del puerto utilizan ahora el muelle para pescar y conversar sobre sus penurias económicas. “Si pesco algo aquí, mis hijos comerán algo este día”, dijo Oscar Martínez. Se estima que más del 40% de la población del puerto está sin empleo.  

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