No hay peor ciego que el que no quiere ver

Federico Dueñas

Así contestaba, con rostro de melancólica resignación, lástima y pesar profundo Llalla, mi querida y difunta tía abuela, cuando se enteraba o encontraba con una persona que se obstinaba por mantener su punto de vista erróneo ante las evidencias irrefutables en contra de su equívoca posición, y obviamente en contra de lo que la mayoría veía como verdadero. Decía mi tía a continuación (como si fuera una letanía): “Déjenlo, déjenlo. Ya abrirá los ojos él mismo. Más no podemos hacer”. Como diciendo: ‘¡Pobre loquito, pobre necio, pobre obstinado, pobrecito, no tiene remedio! ¡Qué le vamos a hacer!’

Ahora tengo más presente esas frases de mi tía abuela. Ahora, que Nicaragua y todo el mundo conoce por medio del Programa Mundial de Alimentos (PMA) la actual hambruna que padece la nación (y otras naciones centroamericanas) y la inmediata emergencia que hay de implementar acciones efectivas para ayudar a cientos de miles de seres humanos que, en la extrema pobreza, se debaten entre la vida y la muerte por un mendrugo.

Según el PMA, en un estudio entre 37 municipios de muy alta vulnerabilidad a la seguridad alimentaria, la unidad de análisis y cartografía de la vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria del PMA-Nicaragua, no incluye un estudio por facción política de los municipios. Hay en el PMA un detallado registro de familias afectadas —con nombres y apellidos— en el norte del país, y el actual gobernante insiste en que no hay hambruna en Nicaragua.

Los miopes argumentos del simplista gobernante caen por su propio peso (y, ¡vaya peso..!). Arnoldo Alemán insiste en que los precios de los alimentos básicos no se han incrementado en los últimos años.

Tiene razón, pero, pero… (siempre hay un “pero”), lo que don Arnoldo no menciona es que para comprar esos alimentos es necesario tener dinero, y el dinero se obtiene como la remuneración por un trabajo realizado, y como aquí desde que Alemán gobierna el trabajo se ha reducido peligrosamente, el nica no tiene dinero para adquirir los alimentos “baratos” que dice Arnoldo existen en el mercado. Y, por eso, sólo por eso, se están muriendo de hambre. No hay vuelta de hoja, Señor Presidente. No nos enredemos más todavía.

Conclusión: Usted y el pueblo, “ambos dos”… tienen la razón. Y los muertos, ¿quién los pone?

Alemán está obligado a defenderse y a defender los discutibles frutos de su desgobierno. ¡Al fin, político! Pero, pero… no hay defensa alguna en este infame caso frente el peligro de poner en evidencia mundialmente su tiránica tozudez contra las pruebas del PMA. Nicaragua, en la actualidad, sufre de hambre feroz y falta de fuentes de trabajo, independientemente de los efectos meteorológicos, aunque los privilegiados de la nueva “Casta Divina” que se broncea en las quintas palaciegas de Pochomil Viejo no se den cuenta, o no quieran darse cuenta de la crisis real existente (al igual que pasó con Luis XVI en Francia, hasta que perdió la cabeza). Esto no es suficiente contra las cifras del PMA. Hay hambruna y hay emergencia en el país.

Acéptelo, Señor Presidente, acéptelo y comience a trabajar por el pueblo que lo eligió (aunque ahora no lo elogie), permita que los países y organismos internacionales (ONG) se coordinen con sus ministerios y envíen ayuda requerida en forma inmediata. ¡Quién quita! ¡Uno nunca sabe!.. y a lo mejor hay algún “negocito” que usted, un familiar, o uno de sus buenos amigos puedan hacer en el camino, no importa. Le aceptamos (ya nos acostumbró), pero, por favor, que algo llegue a esas pobres gentes antes que se mueran de hambre. Todavía estamos esperando los resultados oficiales de su gobierno sobre la ayuda internacional para los afectados por el huracán Mitch.

Seguramente, a ninguno de ellos su amigo Donald Spencer, cuando estaba en el Banic, le prestó ningún centavo. ¿Me equivoco? A propósito, ¿será cierto lo de la “tajada” de que habla Herty en la próxima venta de Enitel?

¡Cómo es de jodida la gente envidiosa! ¿Verdad, Señor Presidente?

* El autor es Administrador de Empresas.  

Editorial
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