Lo que Nicaragua necesita

Róger A. Cerda *

Nicaragua necesita un plan integral de crecimiento económico, progreso social y modernización política, que nos devuelva la autoestima y permita a los nicaragüenses, y al mundo, recuperar la esperanza y la confianza en el futuro de nuestro país.

La gravedad de la situación moral, social, productiva y financiera, reclama formular pronto este plan.

En lo político, necesitamos modernizar nuestras instituciones arcaicas, un gobierno de concertación; establecer acuerdos políticos patrióticos y de unidad nacional; convocar a la responsabilidad política y a apartar egoísmos partidarios o personales, para unirnos en aras de un proyecto de nación.

En lo social, necesitamos guiarnos por la justicia social y la solidaridad.

En lo económico, debemos enfocar el problema principal: la falta de crecimiento de calidad y la pérdida de confianza en nuestro futuro. Para ello, necesitamos un plan que nos permita lograr el progreso económico y social y la modernización.

La formulación exitosa de ese plan integral requiere claridad de visión: un país con crecimiento de calidad, más empleo y equidad y, un Estado transparente y eficiente.

También se requiere formular una estrategia y un programa económico consistentes, alinear políticas, organización y recursos con esta estrategia, asegurar la implementación del plan y comunicar transparentemente a la población el rumbo a seguir y las dificultades que se presentarán.

Ha habido serios errores de diagnóstico y diseño de la política económica en las últimas décadas, que han impedido esa visión. En la década recién pasada, una de las fallas ha estado en el enfoque excesivamente monetarista, olvidándose de la producción, del crecimiento.

Como las principales medidas de ese enfoque fueron contractivas y deflacionarias, lo que se logró fue, precisamente, disminuir la demanda y la confianza del consumidor, pero aumentando el déficit fiscal y el comercial, el riesgo del país, las tasas de interés y estancar el crecimiento y la producción.

Con un entorno internacional igualmente desfavorable, en un círculo vicioso, recientemente, se ha agudizado el ciclo recesivo y deflacionario de la economía.

El desafío central ahora es, formular un plan que permita alcanzar la solvencia fiscal y recuperar el crecimiento mediante la reducción de la pobreza y el combate a la injusticia social. Este combate debe ser continuo y eficaz, pues el crecimiento es condición necesaria, pero no suficiente, para garantizar el derrame hacia los más pobres y la inclusión social.

La forma contundente de despejar dudas sobre la solvencia fiscal es mostrar que Nicaragua puede crecer al 6% anual en forma sostenida, manteniendo la disciplina fiscal y el gasto público constante y reduciendo la deuda pública en el mediano plazo.

En el corto plazo, dado el desfase fiscal, es indispensable un recorte en el gasto público improductivo.

El desafío del crecimiento también pasa por superar problemas de competitividad, por el lado de la oferta y también, por estimular los factores de la demanda agregada (consumo, inversión y exportaciones), creando las condiciones generales (tributarias, financieras y de funcionamiento del Estado) para que ese crecimiento sea sostenible.

En este sentido, los instrumentos centrales deberán ser los siguientes:

1) Reforma tributaria que elimine exoneraciones inequitativas para luego, financiar una baja de impuestos que estimule la inversión y reinversión en el país, incentive la exportación y mejore el ingreso disponible de las familias;

2) Modernización del Estado en todos sus niveles y una mejora sustantiva en la eficiencia, eficacia y calidad del gasto público;

3) Desarrollo de la competencia, mayor acceso y control de los servicios públicos, para lograr precios y tarifas competitivos internacionalmente;

4) Relanzamiento integral del Mercado Común Centroamericano, orientado a la creación de un mercado único abierto al mundo, con lealtad competitiva y coordinación macroeconómica vinculante;

5) Evitar la sobrevaluación monetaria y las altas tasas de interés.

Con estabilidad y gobernabilidad, con funcionarios honestos y capaces, con empresarios competitivos, debemos recuperar el crecimiento económico de calidad, reducir la pobreza extrema y profundizar la democracia, que es lo que la mayoría de los nicaragüenses queremos.

Si el Estado debe cumplir un papel fundamental en la transformación del país, deberá empezar por transformarse a sí mismo, a través de la transparencia y la descentralización efectiva.

* Presidente de RAC International y del Centro de Relaciones Internacionales.  

Editorial
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