Fabián [email protected]
Mentiras
No sé si es bueno o malo que los nicaragüenses tengamos una memoria tan superficial. Olvidamos con tremenda facilidad el origen de eventos que en su momento nos escandalizaron. Digo esto porque ahora que se acercan las elecciones escucho cada vez con mayor frecuencia clichés como “fiesta cívica”, “juego democrático” “la hora de la democracia”, y otras frases hechas que, a mi criterio, son un insulto a lo que en realidad está ocurriendo.
Sólo dos
Sucede que, si mi memoria no me falla, la ciudadanía nunca tuvo la posibilidad de elegir a quien quisiera porque dos partidos se pusieron de acuerdo para que no participara nadie más que ellos. No es por casualidad que sólo ellos estén participando en estas elecciones. No hay tercer partido. El Partido Conservador fue saboteado, saqueado y manipulado hasta que no quedó de él más que una caricatura. Acuérdense cuántas cabezas quedaron en el camino: Pedro Solórzano, Joaquín Cuadra, Dora María Téllez, Lucía Salvo, Noel Vidaurre, Carlos Tünnermann, José Antonio Alvarado y otros más que, nos gustaran o no, quisieron presentar una opción distinta. ¿Acaso es “ejercicio democrático” poder elegir sólo entre Bolaños y Ortega?
Voluntad de caudillos
Pero la degollina no fue exclusiva para los ajenos a los partidos mandamases. Ni el FSLN ni el PLC permitieron otros candidatos que no fueran de la conveniencia de sus caudillos, o el caudillo mismo. Y para eso hay una maquinaria que se encarga de “elegir”. Y aquí las cabezas que rodaron fueron las de Eduardo Montealegre, Alejandro Martínez Cuenca, otra vez José Antonio Alvarado… ¿Es ésta una fiesta cívica?
Degollados que aplauden
Que ahora los degollados aparezcan aplaudiendo a sus degolladores es otra historia. No es por demócrata que Pedro Solórzano está en el equipo rojo, al otro lado de la raya. Tampoco fue resultado de la transparencia que Eduardo Montealegre se haya guardado por cinco años más sus planes de renovación en el PLC, ni por la democracia que Dora María Téllez apareció de mano alzada con Ortega… ¡Nooo! Es porque el ejercicio antidemocrático no dejó más que dos opciones, rojo o rojinegro, y al final hasta los degollados han tenido que llegar, con los brazos cargando sus cabezas, para sobrevivir en el clima de polarización que a su conveniencia crearon los partidos que pactaron.
¿Pacto muerto?
Me va a disculpar Dora María Téllez, persona a quien respeto y admiro, pero no estoy de acuerdo con ella cuando dice que el pacto está muerto y ahora sólo hay que luchar contra sus consecuencias. No, el pacto está vivo. Es posible que haya terminado la copulación, el embarazo y el parto, pero la criatura anda por ahí, haciendo averías en el país, y en el llamado juego democrático. Para justificar un regreso se pueden decir muchas cosas, pero algo como eso no le luce, comandante.
Justicia pervertida
Es por el pacto que vemos cómo el Cosep envió una carta durísima a la Corte Suprema de Justicia para decirle oficialmente lo que ya sabemos: desde los magistrados hasta el último juez están en sus sillas para defender intereses económicos y políticos muy particulares, y “la falta de seguridad jurídica en Nicaragua” es un chisme mundial que nos está haciendo mucho daño.