Una guerra de 1,850 muertos en 10 años

Ary Neil [email protected] De mayo de 1990 a diciembre de 1999, oficialmente se registran 1,850 muertes vinculadas al accionar de las bandas delictivas. Entre las víctimas hay desde campesinos sin ninguna filiación política, gremial o sindical, hasta miembros del Ejército y la Policía, pasando por simpatizantes y militantes de diferentes partidos políticos, ex miembros de […]

Ary Neil [email protected]

De mayo de 1990 a diciembre de 1999, oficialmente se registran 1,850 muertes vinculadas al accionar de las bandas delictivas. Entre las víctimas hay desde campesinos sin ninguna filiación política, gremial o sindical, hasta miembros del Ejército y la Policía, pasando por simpatizantes y militantes de diferentes partidos políticos, ex miembros de la Resistencia y de los grupos armados identificados como recontras y recompas.

Según un informe del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), en los últimos 10 años se han registrado múltiples asesinatos que están, de una u otra forma, ligados a situaciones de filiación política y a la división contras/ sandinistas o los llamados recontras/ recompas.

La población civil campesina y sin ninguna filiación política, gremial o sindical fue la mayor víctima de los conflictos entre recontras, recompas y las autoridades policiales y militares, así como de otras bandas delictivas. La población campesina es la que puso la mayor cuota de muertes en este “proceso de pacificación”, que más bien se ha convertido —hasta la fecha— en una extensión del conflicto armado de la década de los 80.

Entre las acciones de los rearmados se destaca la emboscada, por parte de un grupo recontra, a la caravana de la Alianza Liberal en el departamento de Madriz, en 1996, durante la campaña electoral de ese año. En esa ocasión murió un policía miembro de la escolta de la caravana.

El seis de junio de 1991 fueron emboscados y asesinados por un grupo recontra en la comarca San Gabriel, municipio de San Rafael del Norte, Jinotega, el capitán de la Policía José Luis Meza Moreno y su secretaria Elizabeth Centeno Herrera. El grupo recontra era encabezado por Juan Ángel Flores Morán (a) “El Indomable”.

El ocho de julio se dictó auto de segura y formal prisión contra “El Indomable” y sus compañeros, Luis Manuel Olivas Herrera (a) “Estrella”, y Fidel Heberto Grádiz (a) “Somotillo”. La sentencia nunca se cumplió.

En 1995 se destacó el caso conocido como “La Marañosa”. Según versión del Ejército, el seis de enero de ese año, a eso de las 10 de la noche, una caravana militar trasladaba a un grupo de rearmados para su desmovilización. Nunca llegaron a la base militar de Apanás donde los esperaban. Según el Ejército, murieron producto de una emboscada por un grupo de recontras. La investigación concluyó con esta versión.

En 1999, la opinión pública se conmovió con el asesinato atroz del diputado conservador José Cuadra, quien fue emboscado por un grupo de campesinos a los que supuestamente había despedido de una de sus fincas. Tres personas fueron sentenciadas por este crimen sucedido en Rancho Grande, departamento de Matagalpa.  

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