Sin política de Defensa y Seguridad

Freddy [email protected]

El próximo 2 y 5 de septiembre, el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional, cumplen un aniversario más de su fundación a raíz de 1979. Han transcurrido 22 años y con ellos interesantes cambios en ambos cuerpos armados. El denominador común que le ha dado fuerza al carácter democrático y a la institucionalidad de este país, es que están subordinadas al poder civil, cuyo jefe supremo es el Presidente de la República.

Pero analicemos algunos aspectos concomitantes al papel de ambas instituciones que siempre han sido una tentación para el poder político y por consiguiente, para las dictaduras.

Hubo cambio democrático en Nicaragua en 1990. Se aprobaron las reformas constitucionales y la subordinación del poder militar a la autoridad civil se ha cumplido con algunos contratiempos.

¿Pero qué tanto se ha avanzado en materia de Defensa y Seguridad Nacional? Sé que este aspecto, apegado a estricto derecho y aunque tengan alguna participación, no es competencia del Ejército y la Policía diseñar una política macro en este aspecto. En todo caso le pertenece al Estado crear estrategias encaminadas a la Defensa y Seguridad Nacional.

Bien por el Ejército y la Policía que han coexistido y avanzado en un delicado proceso de democratización, pero mal por nuestra política de Estado. No existe profesionalismo en las autoridades civiles en el Ministerio de Defensa y Gobernación, y en consecuencia, las ciencias militares parecen un paquete de soldaditos, helicópteros, policías, patrullas y sirenas que los niños las mueven a sus gustos y antojos según sus caprichos.

Tampoco veo que la Política de Estado de Seguridad Ciudadana esté enmarcada, acompañada o coexistiendo simultáneamente con lo que es la Política Criminal de Estado, que tiene que ver con el papel de la Policía, la Fiscalía, el Sistema Penitenciario Nacional, etc.

Las dos instituciones celebran un aniversario más de existir. ¡Ajá!, y además de tener una avanzada legislación interna enmarcada dentro del proceso de modernización del país, de profesionalizar a sus cuadros y de diseñar nuevas estrategias respecto a sus funciones en una sociedad sin guerra, la Policía y el Ejército todavía se ven como huérfanas porque la autoridad civil no asume su responsabilidad.

En el gobierno del presidente Arnoldo Alemán ha habido varios ministros de Gobernación: José Antonio Alvarado, Jaime Cuadra, René Herrera y ahora José Marenco. Estamos viendo a un ministro por año promedio. ¿Qué institución puede avanzar así? En el Ministerio de Defensa han pasado los siguientes personajes: Pedro Joaquín Chamorro Barrios, José Antonio Alvarado, Jaime Cuadra y ahora José Adán Guerra. Esto no refleja ninguna seriedad de un jefe de Estado que mueve a sus ministros que deben crear una política rigurosa en materia de Defensa y Seguridad Nacional.

En aras de avanzar sobre la institucionalidad, el profesionalismo y el desarrollo de la nación, quien se quede con la silla presidencial el 4 de noviembre próximo, debe ir pensando en este tema, pero por favor, dejen de ser perversos y hagan un trabajo serio y excelente por el futuro de este país.  

Editorial
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