Un juicio para tu propio juicio

Carmen Cárdenas

¿Quién no recuerda que Nicaragua ganó un juicio en el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya contra Estados Unidos? Este juicio fue entablado por el gobierno sandinista debido a que fue Estados Unidos quien financió la Guerra de Nicaragua en los años 80. El juicio no fue jugando, el representante de Nicaragua ante La Haya, doctor Carlos Argüello, con pruebas y hechos reales demostró que el gobierno sandinista sufrió una guerra de agresión y un bloqueo económico que no le permitió gobernar el país en una situación normal, lo cual le costó el desprestigio al sistema socio-democrático que apenas comenzó a desarrollar. El fallo del juicio fueron diecisiete mil millones de dólares que Estados Unidos debía indemnizar a Nicaragua por los daños morales, físicos, materiales que dicha guerra dejó como saldo.

¿Ese fallo, acaso no demuestra que no fueron los sandinistas quienes impulsaron la guerra?

¿Ese fallo, no demuestra que a los sandinistas no les dejaron gobernar en paz?

Fue la misma guerra la que obligó al racionamiento, porque, ¿quién sabiendo que tiene problemas económicos, se va a comer todo lo que tiene de una vez para luego no tener nada? Esa medida fue consecuencia de la guerra impuesta por los Estados Unidos, al igual que el Servicio Militar que se implantó como una alternativa para defender la nación, como se hubiera hecho en cualquier otro país agredido.

Pero, lo importante en todo caso, es darnos cuenta que el gobierno sandinista logró en alguna medida recuperar el daño material que Nicaragua había sufrido a causa de la guerra financiada por los Estados Unidos, porque el daño moral, el daño físico y el daño psicológico fue asumido por el pueblo y ése no puede ser indemnizado.

Fueron 17 mil millones de dólares que doña Violeta condonó a Estados Unidos, simplemente para congraciarse con ellos y obtener la bendición más profunda de los gringos. Pudimos haber cancelado la deuda externa que el gobierno sandinista contrajo para la defensa del país en esa guerra de agresión. La deuda externa era de 12 mil millones de dólares; si se hace una simple resta, quedamos claros que hubiera quedado para reconstruir parte de la infraestructura destruida en la guerra. Pero, ¿a quién le interesa el pueblo sino al pueblo? Porque, ¿quién sufre las consecuencias? Y el pobre pueblo ignora que unos cuantos deciden por él sin importarles su bienestar.

¿Quién autorizó al gobierno de doña Violeta a perdonar esa deuda? Ese acto es tan irresponsable como la corrupción del gobierno de don Arnoldo, y mayor aún es la desfachatez del gobierno de los Estados Unidos que a estas alturas están reclamando propiedades en Nicaragua. ¿Por qué no asume el gobierno de los Estados Unidos la indemnización de tales propiedades? Si doña Violeta al menos hubiera negociado esta situación. Pero está claro que este país sólo interesa para sacar provecho y no para beneficiarlo. No obstante, los Estados Unidos, mínimamente podría reconocer que este pobre país altamente endeudado no puede estar indemnizando a ciudadanos gringos después que ellos recibieron el beneficio del perdón, que le costó más pobreza a Nicaragua que ha tenido que reconstruirse con el esfuerzo de los nicaragüenses honestos y que aman la Patria.

Los gringos podrán decir que han apoyado la economía de Nicaragua con proyectos y donaciones —que dicho sea de paso, sólo ha beneficiado a altos funcionarios del gobierno quienes se reparten el botín, en estos casos— pero eso no ha sido más que una ínfima parte de lo tanto que Nicaragua les perdonó de dicha indemnización.

Si pudieran los Estados Unidos reflexionar y no estar presionando a Nicaragua —porque no es al gobierno, sino a Nicaragua— por el pago de una deuda injusta y ya pagada por los nicaragüenses, los pobres y los desprotegidos, porque los otros: los ricos y grandes hombres políticos y de negocios, no pagan sino las cuentas de sus grandes banquetes y orgías que acostumbran a efectuar en burla del pueblo necesitado que siempre les ha puesto en los mejores lugares creyendo que algún día lucharán en beneficio del pueblo.

¿Habrá algo que el pueblo pueda hacer para evitar que cosas como éstas sigan sucediendo en este país? Ojalá que sí.  

Editorial
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