A escasos 2 meses y 7 días de celebrarse las elecciones generales del 4 de noviembre, no existe todavía ninguna garantía de que no volverá a ocurrir otra paralización del Consejo Supremo Electoral (CSE), similar a la ocurrida en el mes de junio pasado. Se recordará que en esa oportunidad el CSE pasó 14 días sin sesionar debido a una deliberada decisión de los magistrados sandinistas de no asistir a las reuniones, impidiendo de esa manera la conformación del quórum de ley. Una nueva paralización en lo que resta de este período electoral puede resultar altamente peligrosa para la conservación de la paz social.
El Consejo Supremo Electoral está integrado por siete magistrados, tres de los cuales pertenecen al Frente Sandinista, tres al Partido Liberal Constitucionalista y uno que no tiene filiación partidaria, pero que tiende a votar con los magistrados del partido de gobierno.
El Artículo 12 de la Ley Electoral establece que para la formación de quórum se requiere la presencia de al menos cinco miembros. Eso quiere decir que aunque se reúnan los tres magistrados de un mismo partido, más el magistrado sin filiación partidaria, aún así no se forma el quórum de ley para poder sesionar, siendo por lo tanto, absolutamente indispensable la presencia de cuando menos un miembro del otro partido. Y si por conveniencia propia, alguno de los dos partidos instruye a sus afiliados no asistir a la convocatoria, el quórum no se puede formar, y por consiguiente, el Consejo no puede funcionar. Eso resulta muy peligroso, especialmente si después de las elecciones, por falta de quórum, no se pueden dar a conocer rápidamente los nombres de los candidatos triunfadores en la contienda. La prolongación de una situación de incertidumbre en esos momentos se prestaría al desborde de pasiones partidarias y favorecería la ocurrencia de confrontaciones callejeras.
Por eso es que se hace absolutamente necesario que los 7 magistrados del Consejo Supremo Electoral —y sus suplentes—, firmen un documento formal en el que se comprometan desde ahora, y hasta el momento en que den a conocer oficialmente los nombres de los candidatos ganadores, a no impedir la formación de quórum. Ese compromiso debe ser suscrito en una ceremonia pública ante destacados representantes de la sociedad civil y ante las misiones de observadores electorales tanto locales como internacionales. Posteriormente, ese compromiso debe ser difundido ampliamente en los medios de comunicación para que la gente lo conozca y sienta seguridad de que ese órgano del Estado cumplirá en tiempo y forma con sus responsabilidades.
Este asunto es de tal importancia que tiene preocupados a los diferentes organismos de observación electoral. Tan es así que la misión observadora de la OEA, que preside el señor Santiago Murray, le pidió al CSE el 16 de este mes, que tome medidas correctivas para evitar que posibles conflictos entre los magistrados de los dos partidos representados en esa institución puedan, por falta de quórum, retrasar el conteo de los votos y la divulgación de los resultados finales.
Por su parte, la organización Ética y Transparencia propone la suscripción de “un acuerdo ético” que firmarían los tres candidatos a la Presidencia, en el que se comprometerían, entre otras cosas, a no hacer uso de bienes del Estado para sus respectivas campañas, a elevar el nivel del debate, y a solicitarle constantemente a sus partidarios que no recurran a la violencia.
Todo acuerdo o compromiso que coadyuve a que esta campaña sea lo más cívica y pacífica posible debe ser bienvenido, pero no hay que olvidar que el mayor problema está en una posible paralización del Consejo Supremo Electoral por falta de quórum. De ahí que urge que los diferentes grupos de observación electoral se pongan de acuerdo y elaboren un documento de compromiso claro, directo, y puntual, que deberá ser firmado por los 7 miembros del Consejo Supremo Electoral y sus suplentes, comprometiéndose a no impedir la formación de quórum en ningún momento.
Lo anterior no sería necesario si no existiera un grave precedente como el ocurrido en el mes de junio. Y por eso, más vale prevenir que lamentar.