- Oportunidad de excarcelación sólo si le conceden arresto domiciliar por enfermedad
Janelys Carrillo Barrios [email protected]
Las esperanzas de una eventual excarcelación se desvanecieron para Róger Ramírez Torres, porque el Tribunal de Apelaciones de Managua confirmó que la sentencia de auto de prisión impuesta por la ex Juez Primero de Distrito del Crimen, Martha Quezada, está apegada a derecho.
La Sala Uno de la Corte de Apelaciones dictaminó que tanto la sentencia de auto de segura y formal prisión por comprometer la paz o la dignidad de la República como la de almacenamiento de estupefacientes y otras sustancias controladas quedan firmes después de haber sido revisadas.
Ramírez Torres, ex jefe de Policía, purga una condena de seis años de prisión por almacenamiento de estupefacientes. La pena de tres años de prisión que le habían impuesto por comprometer la paz de la nación le fue suspendida meses atrás.
El procesado renunció a que le revisaran la sentencia condenatoria de seis años de prisión por almacenamiento de drogas, por cuanto tenía esperanzas de que el año pasado la Asamblea Nacional lo indultara.
Los magistrados de la Sala Uno valoraron que la sentencia interlocutoria del 18 de noviembre de 1999 se sustentó en la comprobación del cuerpo del delito y de la delincuencia del procesado.
TESTIMOSNIOS LO HUNDEN
Explican que la existencia del acta de incautación de 302.94 libras de cocaína y del peritaje evacuado por el Laboratorio Central de Criminalística, dan fe del almacenamiento de la droga en la casa de su esposa Bertha Victoria Pérez Guillén, al igual que los testimonios de Claudia de Jesús Acevedo, quien dijo que llegó con dos señores y bajó cuatro sacos de un vehículo que estaba en el patio.
A LA ESPERA DE UN MILAGRO
Róger Ramírez está gravemente enfermo, pues entre otros males sufre gastritis y tiene alojado un proyectil en la cabeza que le ocasiona crisis convulsivas que ponen en peligro su vida.
Actualmente, la juez Juana Méndez tiene pendiente una resolución que podría conceder arresto domiciliar al procesado, para que termine de purgar su condena bajo los cuidados de su familia.