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Zurra electoral
En cierta ocasión, un candidato quiso pedir perdón a los ciudadanos por los desatinos que cometió durante su administración anterior, y decidió lavar sus culpas con agua, públicamente. Así, un buen día se metió en la fuente de uno de los parques más grandes de la ciudad y se dio un baño con todo y ropa. En medio de su exorcismo, uno de los espectadores sugirió que el agua no era suficiente para borrar los pecados, y una azotina podía ayudar a convencer al electorado de la sinceridad del candidato al pedir perdón. Pronto salió una tajona y ¡plaf! ¡plaf! ahí mismo, agarrado al monumento de la fuente, le dieron su zurra. A los pocos días una revista publicó una encuesta que decía que la mayoría de los electores consideraron “sincero” el pedimento de perdón del candidato. Ahora ya no es candidato, es el alcalde de Bogotá, la capital de Colombia.
Golpes de pecho
Esta historia, que ya en algún momento les había mencionado, la recordé oyendo los pedidos de perdón que hace Daniel Ortega para conseguir el voto de los que ayer lastimó. ¿Hasta dónde son capaces de llegar los políticos cuando están en campaña electoral? Probablemente no vayamos a ver a Ortega metido en la fuente de la Rotonda de Metrocentro, mucho menos de espalda pelada listo a recibir azotes, pero sin duda alguna deberá darnos algo más que su palabra para que empecemos a creer que su pedido de perdón es genuino y no una artimaña diseñada exclusivamente para conseguir los votos necesarios para sentarse en la silla desde donde podrá repetir todos los desatinos por los que ahora pide perdón.
Rey muerto…
Murió Marenco. ¿Y ahora qué? ¿Llegó la paz al Triángulo Minero? Los Marenco, los Tyson, los Tiniebla y demás, no son personas malas sedientas de sangre que decapitan a cuanto cristiano se les cruce por el camino. No. Son delincuentes fabricados, la mayoría de las veces, desde Managua, a través de un cóctel que lleva abandono, resentimiento, pobreza y una pizca de armas y cálculo político. Y si bien ahora murió Marenco, el cóctel está intacto y no tardarán en aparecer otros grupos armados y con ellos nuevos decapitados, las tropas del ejército combatiéndolos, los medios desplegando titulares de guerra a ocho columnas y la fiesta sigue igual…
Sello estatal
Está muy bueno que el gobierno haya decidido marcar con una cinta amarilla los vehículos del Estado, para que no sean usados con fines privados, mucho menos electorales. Lo que está malo es que lo hayan hecho hasta ahora, y mucho peor que sólo estén pintando los vehículos viejos. ¿Quién ha visto alguna de las camionetonas identificada como propiedad del Estado? ¿O es que ya no lo son?
Adoquines
Uno de los alcaldes de Managua decidió arrancar los adoquines y poner asfalto en las calles de la capital. La única explicación a tal medida fue para que no se usasen como barricadas en las demasiado frecuentes protestas. Lo que sucede es que el asfalto resiste menos que el adoquín, se elabora con material importado, necesita más maquinaria y menos trabajadores, y al final sale más caro, más tedioso y más malo.