Alina Sampson
Fue una sorpresa muy agradable encontrar en LA PRENSA el artículo de la tía Emmita del señor Mario Fulvio Espinosa. Me recordó mi niñez en Momotombo cuando pasábamos las semanas de vacaciones en el rancho o íbamos a visitarla los fines de semana y disfrutábamos de los quesillos que nos hacía, los refrescos y el olor a jazmín que invadía la casa.
Momotombo era uno de nuestros lugares favoritos además del mar. Visitábamos El Socorro, las ruinas y gozábamos de la vida apacible del puerto. Mi mamá nos enseñó a amar esos lugares y frente al lago recitar los poemas de mi abuelo Alí Vanegas: “Abuelo Momotombo” “El niño”, entre otros. Me encantaba entrevistar a la tía Emmita, preguntarle acerca de nuestros antepasados, nos contaba de cómo mi bisabuelo Mr. Sampson había llegado a Nicaragua, de las cartas en inglés que recibía de sus tías.
Siempre despertó en mí la curiosidad de investigar más acerca de nuestros antepasados. Tuve la dicha de volver a verla cuando estuvo hace unos años en Lafayette, Louisiana, visitando a una de sus sobrinas. Mi tía Emmita es más que una leyenda, son mis memorias de esa infancia feliz en Nicaragua, de mi padre León, de mis abuelos maternos, de Momotombo, de días que guardo en mi memoria tratando de mantener vivos para contárselos a mis hijos.
Soy hija de León Sampson y Dra. Fresia Vanegas de Sampson. Mi papá fue hijo de Jorge y Asunción Osorio. Actualmente vivo en New Orleans, Luisiana.