- Un exigente reto para los súperastros del béisbol
Edgard Tijerino M. [email protected]
Alguien dijo: en el deporte, las marcas se construyen para ser derribadas… Pero, ¿quién se ha acercado a las 511 victorias de Cy Young?, ¿quién de nosotros podrá ver a otro ganador de 41 juegos como Jack Chesbro?
El límite de la capacidad humana en el deporte estará siempre siendo sometido a discusión, pero existen cifras tan inmensas como un océano, que parecen haber sido construidas para la eternidad.
El próximo pitcher con más de 5,700 ponches, no ha nacido todavía.De manera que Nolan Ryan con sus 5,714 debe estar tranquilo, porque la meta soñada de todo carabinero, sigue siendo los 3,000.
¿Otro tirador de 7 no hitters? Por favor, si los 4 de Koufax parecen inalcanzables.
Pero, ¿cómo fue posible borrar los 714 jonrones de por vida en poder de Babe Ruth por largas décadas?, ¿qué tanto nos impactó Pete Rose con su violenta arremetida saltando encima de la marca de por vida de 4,190 hits, en poder de Ty Cobb? ¿Y no creíamos que la marca de 61 jonrones en una temporada de Roger Maris, nunca caería?.
Y los retos continúan. Ahí tenemos a Barry Bonds, empeñado aunque lo niegue, en superar la cifra de 70 jonrones establecida en 1998 por Mark McGwire.
Tratemos de elaborar con un ranking atravesando todos los riesgos que esa tarea implica, con una advertencia, no reparen en el orden.
1) La racha de Joe: hace unos años, en un panel de expertos, se llegó a la conclusión que la marca más difícil de ser derribada, es la racha de 56 juegos bateando de hit lograda por Joe Dimaggio en 1941. La explicación es sencilla: se trata de batear de hit todos los días, sin la menor pausa. McGwire pudo pasar varios juegos sin jonronear, incluso entrar y salir de un slump, y aún así, tumbar junto con Sammy Sosa, la marca de 61 jonrones en una temporada que Roger Maris impuso en 1961. Consideren que lo más próximo a Joe, ha sido la racha de 44 juegos de Pete Rose en el año de 1978. Antes en 1897, Willie Keeler de Baltimore, había alcanzado esa misma cifra, es decir, 12 juegos menos que Dimaggio.
2) Los 511 de Cy Young: cada temporada que se nos viene encima es más difícil ganar 20 juegos. Pedro Martínez ha obtenido 4 premios Cy Young pero sólo una vez ha ganado 20. En el béisbol actual, más exigente, con los relevistas tomando el escenario como figuras de primer nivel, Cy Young no hubiera podido llegar tan largo. Ganar 500 equivale a 25 temporadas de 20. ¿Se imaginan eso?. Y todavía harían falta 12 triunfos para un nuevo récord. No, definitivamente, Cy Young puede descansar en paz. Primero se construirá una carretera de Nueva York a la Luna antes de ver a otro ganador de 500.
3) Los 2,632 del incansable Ripken: la marca de 2,130 juegos consecutivos sin fallar de Lou Gehrig, parecía ser extraída de la mitología. Quizás Hércules o Teseo, de haber sido peloteros, la hubieran amenazado, sin llegar a tumbarla. ¿Cómo fue posible que alguien permaneciera en los line-up por 1,230 juegos consecutivos?A Gehrig se le conoció como el Caballo de Hierro. Pero apareció Cal Ripken en 1982 y comenzó una persecución silenciosa año tras año, hasta que se convirtió en una posibilidad viable atrapando la atención de medio mundo. Y continuó asombrándonos hasta llegar a 2,632 juegos, dejando otro reto para las futuras generaciones.
4) Chesbro, 41 triunfos: ¿Cuántos sobrevivientes vieron lanzar a Jack Chesbro? En 1904, el derecho de los Yanquis que sólo se elevaba 5 pies 9 pulgadas sobre el piso y pesaba 180 libras, nada que ver con Randy Johnson, logró 41 victorias utilizando 51 aperturas y 4 relevos. Su siguiente máxima cifra es de 28 victorias, y si consideramos que desde Denny McLain en 1968, no hemos visto un ganador de 30, la marca de Chesbro será tan durable como las Pirámides de Egipto.
5) Los 5,714 ponches de Ryan: Todo pitcher calificado como “macabro”, se propone superar la barrera de los 3,000 ponches. No existe alguien pensando en los 5,000 y mucho menos en 714 más como Nolan Ryan, “El meteoro” de Texas.Detrás de esos 5,714 ponches están los 4,136 de Steve Carlton, a una distancia tan grande como la que existe entre Sidney y Montreal.Ryan hizo posible esa cifra con 6 temporadas encima de los 300 ponches y 11 lideratos en ese casillero espeluznante durante sus 27 años de actividad. Esos 5,714 ponches en 5,386 innings, es uno de los más grandes alardes en materia de pitcheo.
6) Los 755 jonrones de Aaron: En el inicio de la temporada de 1974, el béisbol se estremeció: Hank Aaron conectó sus jonrones 714 y 715 tumbando la increíble marca establecida por Babe Ruth y que parecía, podría permanecer por siempre. Sólo ellos dos han conectado más de 700 jonrones, en tanto la tercera cifra es de Willie Mays con 660. ¿Hasta dónde hubiera podido avanzar un McGwire saludable?. Bueno, eso será sólo una especulación inútil, uno cree que podía haberse acercado a los 700, sobre todo después de haberlo visto conectar consecutivamente 58, 70 y 65 en las campañas del 97, 98 y 99. Pero los problemas en la rodilla y la espalda, lo limitaron a media temporada en el 2000 y muy poco en este 2001. Olvídense. Aaron con su total de 755, se ve muy lejos.
7: Cobb: 12 cetros de bate: Tony Gwynn se retira este año después de obtener ocho títulos de bateo, en una actuación de fantasía. Ty Cobb alcanzó 12 cetros, y agregó otra marca imposible: 23 temporadas consecutivas sobre los .300. Pero hay algo más con Cobb: el es dueño de una cifra récord que nos aturde: .367 de por vida después de 24 temporadas en las mayores. Antes de ver a otro bateador tan eficiente, es más probable un Presidente de tercer período en la Casa Blanca.
8) Rose 4,256 hits: Por culpa de Pete Rose, Cobb no es más impresionante todavía. Su marca de 4,190 hits, calificada por largos años como imposible, fue derribada por Pete Rose. El artillero que brilló intenso con los Rojos, estableció la nueva marca con el uniforme de los Filis y continuó hasta 4,256 imparables, aparentemente fuera del alcance de cualquier mortal. ¿Quién será el próximo bateador de 4 mil hits? Hay que buscarlo en los Nintendo y los Game Boy.