Plan Maestro de Desarrollo Nacional

  • Solamente el entendimiento objetivo de los verdaderos problemas del país, podrán conducirnos a la nación del futuro

Adolfo Díaz [email protected]

Mi escrito anterior titulado “Nicaragua después de ciento noventa años (1811 a 2001)”, de LA PRENSA del siete de agosto de 2001, terminó haciéndoles esperar un siguiente escrito que intentaría despejar el significado de lo mismo; pues bien, amigos lectores, ya lo van a disfrutar.

En lenguaje de ingenieros y arquitectos, los conceptos del escrito anterior que en el campo socio-político-económico pretenden significar lo mismo, se pueden reducir a una sola denominación: Plan Maestro de Desarrollo Nacional (PLAMADENA), bajo el entendido de que:

(a) El PLAMADENA será un plan general de desarrollo consensuado, es decir, un plan que va a contener los grandes lineamientos que, con fuerza de ley, todos tendremos que respetar durante la ejecución paulatina de un algo que queremos tener cuando llegue un año ho-rizonte preestablecido.

(b) Ese algo es el proyecto a ejecutar: la nación nicaragüense, la Nicaragua que el PLAMADENA preverá desde ahora con todos sus atributos sociales, políticos y económicos; tal como todos los que ahora vivimos en ella, la quisiéramos tener en el año horizonte.

(c) Todos somos los dueños del proyecto, y se refiere al universo humano que vive en Nicaragua, desglosado así: en sus distintas clases o categorías sociales, en sus distintos partidos políticos y organizaciones afines, y en sus distintos sectores económicos y asociaciones representativas.

(d) Año horizonte, uno de los elementos claves a consensuar: podría ser el 14 de septiembre de un año futuro, fecha de conmemoración de la Batalla de San Jacinto, símbolo de la nacionalidad nicaragüense.

Y a todo esto, ¿dónde está el PLAMADENA? ¡Eureka! hay que parirlo; así de sencillo, parirlo, porque el hecho de convertirlo en realidad tiene que pasar por pujidos, dolores, sudores, descansos para volver a pujar, hasta que llore y respire por sí mismo. Formular, desarrollar y llegar al diseño final del PLAMADENA es una tarea muy difícil, pero no imposible; es más, no nos queda otra que comenzar esta tarea con la mayor brevedad: Nicaragua no puede continuar por el mismo camino que hemos andado hasta la fecha.

¿Qué hay que hacer, entonces, para iniciar la dura tarea de formular, desarrollar y llegar al diseño final del PLAMADENA? Entendido de la complejidad involucrada y, por supuesto, sin ser dueño de la verdad, me atrevo a decir que lo siguiente:

1º Estar convencidos de que sacar adelante a Nicaragua, ya no es posible sino a través del PLAMADENA.

2º Esperar que pasen las elecciones del año en curso, y que el Presidente electo asuma la Presidencia de la República el 10 de enero de 2002.

3º El gobierno que se instale el 10 de enero de 2002, para un período de cinco años, debe darse el lujo de organizar e integrar la estructura funcional que habrá de manejar el PLAMADENA, para pasar de inmediato a la formulación, desarrollo y diseño final de dicho plan maestro. Si el gobierno logra terminar el diseño final y aún le queda tiempo, debe comenzar a establecer las fundaciones del edificio de la nación nicaragüense, objeto del diseño final mencionado.

4º La ejecución del proyecto podría consumir el esfuerzo de entre cinco y ocho gobiernos consecutivos (de 5 años cada uno), es decir, entre 25 y 40 años. El verdadero período de ejecución dependerá de los términos, condiciones y especificaciones que queden plasmados en los documentos que contengan el diseño final del PLAMADENA; términos, condiciones y especificaciones que, naturalmente, deberán ser el reflejo de los deseos del dueño del proyecto, es decir, el todos que quedó referido en las literales anteriores. El año horizonte podría ser, entonces, entre 2030 y 2045.

¡Ojalá que la sospecha de que podríamos estar ante el advenimiento de un cambio histórico en el terreno político nicaragüense, dejara de ser sospecha para convertirse en realidad! Es impostergable la necesidad de comenzar a trabajar por la nación nicaragüense, pero dentro de la concepción de efectividad producto de la activa participación de los representantes de todos los actores del espectro socio-político-económico del país, y para el largo plazo. Nicaragua no se va a componer integralmente como consecuencia de las promesas de plazas, parques y mercados, hechas por cualquiera de los presidenciables de la actual justa electoral en función de un programa de gobierno para el quinquenio 2002-2006; no, ¡categóricamente no!, por muy bienintencionado que sea cada uno de ellos: sólo el entendimiento objetivo de los verdaderos problemas del país, el intercambio de ideas, las francas discusiones, la coordinación, la negociación en búsqueda del consenso, etc., entre los representantes de todos los actores como ya se dijo, trabajando en función de un plan largoplacista que no cambie aunque haya cambio de gobierno, podrán conducirnos a la nación nicaragüense del futuro.

No quiero terminar sin dar a conocer, a los amigos lectores, que durante la segunda mitad del Gobierno Municipal de Managua, enero 1997-enero 2001, se tuvo la oportunidad de formular y desarrollar el Plan General de Desarrollo Municipal con horizonte en el año 2020, con el apoyo de la Alcaldía de Amsterdam y de la Asociación de Municipios de Holanda. Fue una labor titánica que deberá alcanzar el diseño final antes que termine el año en curso. Respetando las proporciones, por supuesto, la formulación, desarrollo y diseño final del Plan General de Desarrollo Municipal, viene a ser como una pequeña muestra del complejísimo trabajo que se tiene que realizar para llegar a los documentos finales del Plan Maestro de Desarrollo Nacional, PLAMADENA.

* Consultor nicaragüense.  

Editorial
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