Pobladores de la zona rural de Chinandega tienen temor de que una lluvia prolongada de cenizas sepulte las viviendas aledañas a las faldas del volcán San Cristóbal. LA PRENSA/ARCHIVO.

Tensión por sismo en el San Cristóbal

Ineter instala aparatos especiales en la cúspide para vigilar actividad volcánica Unas diez mil personas de 11 comunidades aledañas a las faldas del volcán, en situación de riesgo Carol Munguía – [email protected] CHINANDEGA.- Un pequeño incremento en su tremor sísmico y emanaciones de gases en el Volcán San Cristóbal, ponen en tensión nuevamente a Chinandega. […]

  • Ineter instala aparatos especiales en la cúspide para vigilar actividad volcánica
  • Unas diez mil personas de 11 comunidades aledañas a las faldas del volcán, en situación de riesgo

Carol Munguía – [email protected]

CHINANDEGA.- Un pequeño incremento en su tremor sísmico y emanaciones de gases en el Volcán San Cristóbal, ponen en tensión nuevamente a Chinandega.

El equipo de monitoreo y vigilancia de Ineter no se hizo esperar. Un grupo de especialistas subió a la cúspide del pico más alto de Nicaragua para instalar aparatos especiales que le den seguimiento a la actividad, para completar el estudio.

“El aspecto rojizo observado en las noches desde el 11 de agosto, hizo movilizar a los pobladores y presionar a las autoridades para que observasen los cambios en el volcán”, dijo el capitán Carlos Cáceres, jefe de la Defensa Civil de Chinandega.

VIGILANCIA EN LA CUSPIDE

La Comisión de Vulcanología al frente de la ingeniera Martha Navarro, según declaraciones del capitán Cáceres, permanecerá tres días en el terreno y concluirá el informe para revelar cómo es el comportamiento de la fase eruptiva del volcán, de la cual no se origina ninguna alarma.

El alcalde de Chinandega, Carlos Alemán Espinosa, ante la presión de la población de las comunidades rurales aledañas a las faldas del coloso, suministró 215 galones de combustible para colaborar con la reparación del camino de penetración, que debería estar en óptimas condiciones para emergencias por deslaves o erupciones inesperadas.

POBLADORES ASUSTADOS

La actividad del volcán provocó que líderes de 11 comunidades aledañas a las faldas del Volcán San Cristóbal pidieran que el Comité de Emergencia Nacional o la Municipalidad de Chinandega vuelvan sus ojos a la inminente amenaza que pende sobre 10 mil personas.

El mapa de riesgo que presentó el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) a cada departamento del Occidente del país, especifica recomendaciones puntuales para cada caso.

En el caso de las comunidades orientales del volcán se sugirió tener una vía despejada para evacuaciones de emergencia.

COMUNIDAD ALERTA

“La zona de desplazamiento de la masa de ceniza y material piromagmático bajó hasta un kilómetro, aproximándose a la comunidad Los Morenos, una lluvia prolongada podría dejarlos aplastados”, advirtió Angela Reyes, de la comunidad de San Isidro.

REAPARAN UNICO CAMINO

– Centenares de pobladores trabajan con palas, tractores y camiones para trasladar material selecto a los puntos críticos. Están interesados en la reparación del tramo de 15 kilómetro de carretera que los une con el casco urbano de la ciudad.

– Las labores han tenido su impasse porque en algunos momentos han carecido de combustible para movilizar la maquinaria pesada en la reparación de la única vía de acceso que permitiría evacuar a las víctimas, en caso de presentarse un deslave.

– El señor Félix Sánchez, expresó que bajo la modalidad trabajo por comida que entrega el organismo Save the Children, se coordinan las acciones comunales.

– “Hemos hecho fiestas, rifas, actividades para pagar a los operarios pero hemos parado la maquinaria por falta de combustible”, lamentó el dirigente que estima que la vía de comunicación no tuvo mantenimiento desde hace trece años y que es muy importante para los 12 mil habitantes.

– Otros dirigentes como Cayetano Guido, aseguraron que hasta el servicio eléctrico se volvió cómplice de la Municipalidad. Todas las fiestas que han programado se han suspendido por falta de fluido eléctrico.

– El racionamiento obligatorio de este servicio básico está perjudicando a los dueños de pulperías, a negocios, incluso a los proyectos de minirriego y hasta el abastecimiento del agua potable porque no operan sin la energía eléctrica, apuntó Guido.  

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