Valeria González [email protected]
Los visitadores médicos que trabajan para la empresa Bayer en Nicaragua, empezaron a retirar el fármaco conocido como Lipobay o Baycol (para controlar el colesterol), luego de conocerse que este medicamento ha causado la muerte de 52 personas en Europa y Estados Unidos.
Aunque el Ministerio de Salud (Minsa), no tomó la iniciativa de retirar estos medicamentos, en las farmacias de Managua sus dueños han dejado de venderlo, según constató LA PRENSA en un recorrido ayer por la tarde.
Las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) no implementan las medidas de control, ni actualizan sus conocimientos relacionados con los medicamentos que se venden en el mercado nacional, manifestó el doctor Carlos Hernández, asesor de la Coordinadora Civil para la Emergencia y la Reconstrucción (CCER).
Para muestra un botón. La empresa Bayer, que elaboró el medicamento, “retiró estos fármacos no por solicitud de las autoridades del Minsa, sino por decisión de los representantes del laboratorio, debido a los efectos secundarios que provoca el medicamento”, precisó Hernández.
Por su parte, el director de regulación y acreditación del Minsa, Norman Jirón, manifestó que “la regulación existe, pero el mercado de medicamento es tan grande que es difícil darle una cobertura total”.
“Sólo en los países desarrollados se puede realizar la fármaco-vigilancia. Ésta ayudaría (en el país) a darle seguimiento a los medicamentos cuando aparecen informaciones relacionadas a efectos secundarios, para la salud de la población”, comentó Velia María Matus, directora de Farmacia del Minsa.
Según la agencia de noticias ACAN-EFE, David Ebsworth, responsable del sector de productos farmacéuticos de Bayer, aseguró que el riesgo aumenta cuando el medicamento se combina con otro principio activo contra el colesterol llamado gemfibrocilo.
Elizabeth Torres, dependiente de la farmacia “Gancho de Caminos”, comentó que los visitadores médicos de la Bayer retiraron el fármaco, cuyo precio de 14 tabletas era de 296 córdobas.
Magdalena Scott, quien atendía en la farmacia Melissa, dijo que “por su alto costo sólo los pacientes con capacidad económica podían comprar la medicina utilizada para el control del colesterol”.