- Cae la noche y las calles de San José bullen con mucha gente y movimiento.
Alberto L. Alemán [email protected]
SAN JOSÉ.- Duro trabajo, nostalgia, pero también el rico sabor del éxito material. Son historias de nicas en el vecino país del sur.
Los mismos ticos admiten. “Mire, los nicas son buenos al trabajo, no desprecian nada. De todo hay, porque algunos me han dejado el trabajo a veces botado, pero funcionan muy bien” generalmente, dice Jorge Araya, gerente del Restaurante “La Criollita”, en el centro de San José.
Estas afirmaciones las acompaña con una anécdota. “Una vez teníamos a una nica aquí, lavaba platos, y salió embarazada. Pues en vez de ella vino su compañero a hacerle el turno. Yo le dije que no era necesario, le salí pagando la ausencia a ella y a él varios meses de trabajo”, cuenta Araya.
Este gerente, con cierta sorna, se refiere a la actitud de algunos de sus conciudadanos. “Muchos ticos dicen que los nicas roban trabajo, pero es que los ticos no quieren trabajar. Quieren trabajar 8 horas aquí y ganar como diputados”, dice entre risas.
En la cocina aquí, todas las cocineras y las ayudantes son nicas. Cinco en total. Una de ellas es Martha Sánchez, de 35 años, quien se fue en 1986. Oriunda del Barrio “Ariel Darce”, de Managua, Mar-tha afirma que se ha adaptado a la vida local.
“Creo que ya no regreso a Nicaragua”, dice. Hijos, esposo, padres y hermanos viven aquí. “Pero todavía no he renunciado a mi tierra. Si allá llegara a trabajar como aquí, si pudiera hacer un negocio propio, a lo mejor vendo mi casita y me voy”.
Julio Jiménez Reyes, de 41 años, es sin duda un hombre de éxito. El advenimiento de la guerra y el temor a la Guardia de Somoza lo empujaron a irse a principios de 1978.
Es casado con una dama costarricense, Ana María Méndez, con quien tiene una tímida chavala de 11 años, Jennifer Jiménez Méndez, estudiante del quinto grado de primaria.
Julio es copropietario de la empresa Temp Rite, especializada en equipos de refrigeración y aire acondicionado. No todo llegó de la noche a la mañana, pero el esfuerzo ha dado sus frutos.
Se nacionalizó tico hace 10 años, pero Julio no descarta regresar a Nicaragua. Requiere 3 cosas: “estabilidad política, garantías sociales como aquí, y una economía estable”. Algo que no se ve en el horizonte.
Alaba que en Costa Rica, al contrario de lo que pasa en Nicaragua, los partidos políticos deponen sus intereses particulares ante los nacionales.
“La solución a la migración está más del lado de Nicaragua. Uno busca en otra parte lo que no halla en su país”, concluye su reflexión.