Las palancas que se observan en la gráfica sirven para regular el acelerador, los frenos y el “clutch” del vehículo de Marly Alberto Domínguez, quien a pesar de ser hemipléjico maneja un taxi y ayuda a su familia.

Incapacidad no es barrera para taxista

Nicaragua es el único país de Centroamérica que tiene una cooperativa de transporte cuyos socios son en su totalidad personas discapacitadas Benjamín Blanco y Moisés Martí[email protected] Desde hace un año, Marly Alberto Domínguez, un hombre de 48 años, maneja un carro de la cooperativa de taxis “8 de Octubre” de Managua. Esto pasaría inadvertido, de […]

  • Nicaragua es el único país de Centroamérica que tiene una cooperativa de transporte cuyos socios son en su totalidad personas discapacitadas

Benjamín Blanco y Moisés Martí[email protected]

Desde hace un año, Marly Alberto Domínguez, un hombre de 48 años, maneja un carro de la cooperativa de taxis “8 de Octubre” de Managua. Esto pasaría inadvertido, de no ser porque Marly tiene su cuerpo paralizado de la cintura para abajo.

Marly es hemipléjico desde un poco antes de 1979, a causa de la guerra, e integra ese ejército de más de medio millón de personas que poseen alguna discapacidad en Nicaragua.

Pero… ¿cómo hace Marly para manejar su vehículo? Bueno, su carro tiene en el volante el acelerador, los frenos y hasta el “clutch”. Cuando no está manejando, se desplaza en silla de ruedas, la cual viaja en la valijera del vehículo, y cada vez que se sube o se baja del taxi necesita que alguien le ayude.

“No todos los pasajeros lo notan. Pero hay algunos que desde que suben al carro, inmediatamente ven que no muevo las piernas y me preguntan por qué tengo tantas palancas en el volante y entonces yo les digo: Es que yo soy lisiado de guerra y así, y así, hasta que termino contando la misma historia una y otra vez”, relató Domínguez a LA PRENSA.

“Y no me aburro de contar mi historia a los pasajeros, pues al final la mayoría termina felicitándome porque a pesar de mi discapacidad me gano la vida y me desempeño en un trabajo donde sólo están acostumbrados a ver personas normales”, comentó Marly.

EMPRESAS DISCRIMINAN A LOS DISCAPACITADOS

Además, Domínguez trabaja desde hace 20 años en la Empresa Nicaragüense de Telecomunicaciones (Enitel), pero asegura que “por la inestabilidad laboral y el futuro incierto de esta empresa decidí prestarle dinero a un familiar y saqué este vehículo al crédito para trabajar un tiempo extra y así ayudar a mis tres hijos”.

ENTIDADES NO CUMPLEN LEY

Marly dice ser testigo y vivo ejemplo de la violación por parte de las empresas públicas y privadas a la Ley 202, la cual ordena a todas las empresas del país a contratar a una persona con discapacidad por cada 50 trabajadores, según la planilla de la empresa.

“Esto no se ha cumplido del todo, incluso si todavía estoy trabajando en Enitel es porque el sindicato me ha defendido. En los años 80 había más gente discapacitada trabajando, pero ahora aquí en Managua sólo quedo yo y otro señor discapacitado que trabaja en Enitel de Matagalpa, nadie más”, afirmó.

Domínguez comentó que sale a “taxear” todos los días después de las cinco de la tarde, al salir de su trabajo de Enitel, donde se desempeña en el área técnica.

“Casi siempre taxeo de cinco a ocho de la noche. Hasta el momento nunca he chocado y nadie se me ha bajado del carro al descubrir que soy discapacitado. Lo que hace la gente es persignarse y encomendarse a Dios”, finalizó Domínguez.

BARRERAS ESTRUCTURALES

Marly Alberto Domínguez considera que ni la capital ni ninguna ciudad del país brinda las condiciones básicas para las personas que usan silla de ruedas. “Son necesarias más rampas y deben construir más amplias las entradas de los servicios higiénicos”, comentó.

Aunque la mayoría de las aceras de la capital no tienen rampas, Marly reconoce que los nuevos centros de compras y recreación de los managuas, como Plaza Inter y Metrocentro, sí tienen condiciones básicas que facilitan el acceso de personas discapacitadas.

“Al menos hay rampas, parqueos y ascensores, y los baños están diseñados para atender a gente en silla de ruedas o con muletas”, afirmó.

Domínguez agregó que “desde el año 1990 se nos han venido negando los derechos; es cierto que se han creado leyes, pero éstas no se aplican, no hay beneficios, y antes sin ley teníamos mucho más beneficios, al menos nos daban trabajo y nos regalaban la silla de ruedas, pero ahora todo es comprado”, se lamentó.

“Hemos sido abandonados por todos los gobiernos, pero podemos demostrarle a quien sea que sólo con un poco de ayuda podemos hacer mucho, podemos ser útiles para la familia, pues cuando se es discapacitado hasta tu familia te ve como si allí se terminó todo, pero si nos apoyan, verán de lo que somos capaces”, exhortó Marly Domínguez.  

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