- Dos embestidas, casi simultáneas, desprenden los pulmones y caja torácica de torero
- Francisco Martínez tenía ocho años de sortear la muerte
Mario Sánchez P. [email protected]
Un joven que cada año, durante las fiestas de Santo Domingo de Guzmán en Managua, demostraba sus destrezas taurinas “a lo Manolete o Paquirri”, en la barrera de toros de Managua, murió la tarde del sábado tras ser embestido por dos bravos toros que lo levantaron con sus cuernos y le desprendieron los pulmones y la caja torácica.
Ayer, cuando era velado en su casa, ubicada del Parque Central una cuadra abajo y una al lago, en el Barrio San Sebastián, en Managua, sus familiares estaban muy dolidos por la partida repentina de Francisco José Martínez Galeano, de 30 años. Sin embargo, sentían algo de orgullo de que el joven hubiera rendido su casta de valiente torero en la barrera de toros ubicada frente al edificio Petronic.
SU HERMANO LE ENSEÑÓ
Sobre su ataúd le habían colocado un trofeo de un semental Brahman, que se había ganado en una de sus demostraciones de “sorteo” en la arena.
Para los amantes de las lides, Martínez Galeano era conocido como “Zamba II”, y para sus amigos en el barrio como “El Conejo”. Había heredado esa arriesgada “diversión” de su hermano mayor Luis Alfredo, “Zamba”, quien no se pierde las fiestas patronales de Managua, haciéndole “sombra” a los toros, desde los tiempos de juventud de Lisímaco Chávez, el torero más viejo de Managua y tradicionalista de Santo Domingo.
SEVEROS DAÑOS CORPORALES
El comisionado Ernesto Zamora Chávez, jefe de la División Cuatro de la Policía, ubicada en el Gancho de Caminos, dijo que “Zamba II” fue embestido por los toros a eso de las 5:30 de la tarde, que dicho sea de paso, eran los últimos animales que montaban el sábado.
El joven murió con excoriaciones en el muslo derecho, la espalda y un pulmón desprendido, explicó el comisionado Zamora.
LA CORNADA DE GRACIA
Luis Alberto Martínez Galeano “Zamba”, el hermano que le enseñó a torear, llevándolo a los redondeles para que lo observara sortear, explicó que José Francisco Martínez Galeano, “Zamba II”, bebido de licor, se metió al redondel la tarde del sábado, y con una sombra comenzó a sortear el penúltimo toro de la corrida, con tan mala suerte que no pudo esquivar al animal, que lo embistió con gran potencia y lo dejó inconsciente, tendido en la tierra.
Momentos después, “Zamba II” recobró el conocimiento, y “aún zezereco” quiso retar al otro astado, el último de la tarde, que también lo levantó de una cornada y lo lanzó a tierra y seguidamente intentaba seguirlo “arrollando”. El joven era levantado como muñeco. “Zamba II” fue levantado por los amigos y llevado de emergencia a un hospital, pero no era necesario, porque estaba muerto.