Edgard Tijerino M. [email protected]
Dave Winfield, un artillero capaz de derribar la Esfinge con sus swings destructivamente escalofriantes; Kirby Puckett, un pelotero “todo terreno” de mayúscula utilidad, que podía hacer vibrar una estatua como factor de inspiración; y Bill Mazeroski, un fildeador fantasioso sacado de la Lámpara de Aladino, que como bateador, al estilo David, ingresó a la “Biblia del Béisbol”, acertando una pedrada histórica en la frente del gigante yanqui en la Serie Mundial de 1960, son los nuevos miembros del Salón de la Fama en Cooperstown.
Winfield y Puckett entraron al galope como escogencias de primera intención, en tanto Mazeroski, que vio desvanecerse sus esperanzas a lo largo de 15 años, tuvo que esperar ser sometido a evaluación por la gente del Comité de Veteranos.
Agreguen a Felo Ramírez, el formidable locutor sin edad nacido en Cuba, y quien, por medio de las transmisiones de la Cabalgata Deportiva Gillette acompañando a Buck Canel, nos hizo creer que estuvimos viendo en un Televisor imaginario, las Series Mundiales de los años 50, 60 y 70… ¡Ah!, y entró también Ross Newham, el cronista del Ángeles Times que formó con Jim Murray una combinación tan espectacular como Koufax y Drysdale.
No busquen a Puckett en el Club de los Bateadores de 3,000 hits y 500 jonrones, porque afectado por un glaucoma en su ojo izquierdo, tuvo que retirarse después de12 temporadas… Sin embargo, no existe bateador en el siglo XX, ni siquiera Pete Rose o Ted Williams, con más hits que Puckett en sus primeros 10 años… Entre el 8 de mayo de 1984 y el 8 de mayo de 1994, Kirby disparó 2,040 hits, una exageración.
Un mal día de 1996, Puckett no pudo identificar a su esposa Tonya, y de inmediato decidió que no podía continuar… A 60 pies 6 pulgadas del plato, con sólo un ojo, naturalmente Puckett no podría distinguir las diferentes rotaciones, ángulos y velocidades de los lanzamientos.
Cinco temporadas con más de 200 hits, tres sobre las 100 empujadas, su incidencia extraordinaria como líder del equipo de Minnesota, su promedio global de 318 puntos en 7,244 veces al bate, y su aporte en los Play Offs y las Series Mundiales del 87 y el 91 ganadas por su equipo, certifican su grandeza… Fue obtenido por los Gemelos en el draft del 82, y nunca cambió de uniforme.
Winfield, que pudo ser un All Star en baloncesto, fútbol americano y atletismo, se convirtió en uno de los bateadores más destructivos del béisbol. Cerró su carrera de 22 años con 465 jonrones, 3110 hits, 1833 empujadas, 12 Juegos de Estrellas y 7 Guantes de Oro.
Fue seleccionado por los Padres en el draft de 1993 después de haber jugado para la Universidad de Minnesota… Cuando los Yanquis lo firmaron por 10 años como Agente Libre en diciembre del 80, se convirtió en el pelotero mejor pagado.
Mazeroski fue un fabricante de magia como intermedista… Alguna foto suya saltando sobre el cojín y pivoteando hacia primera, debe aparecer en “Las mil y una noches”.
LO INEVITABLE
¿Cómo evitar sentirse atrapado por la emoción en un momento así?… Los ojos de Kirby Puckett, el bueno y el malo, estaban llorosos… “Siempre sentí pasión por el juego, por ser útil a mi equipo, por satisfacer al público, y siento que logré juntar todo eso… ¿Qué más puedo pedir?”, dijo el excelente pelotero y gran ser humano.
“Decidirme por el béisbol fue finalmente un acierto. Disfruté mucho del juego por más de 20 años, y apartando algunos inconvenientes en la zona faul, recibí apoyo en todos los equipos en que jugué. Nueva York fue una extraordinaria experiencia…Uno piensa siempre que pudo haber logrado algo más, pero me siento bien, muy bien”, dijo Winfield.
En tanto, Bill Mazeroski, de 64 años, manifestó: “¿Qué puedo decir después de haber sido mencionado tantas veces como aspirante?… Pensé que nunca entraría porque mis números ofensivos no son gruesos, pero la gente del Comité de Veteranos consideró que había un lugar para mí… Y es que la defensa también gana juegos”.