En “La Modelo” de Bogotá, Colombia, donde está preso el piloto nica, se registran a cada momento amotinamientos y “pasadas de cuentas” entre guerrilleros presos, paramilitares, narcos, etc.

Testimonio de reo nica desde la cárcel más violenta de Colombia

El piloto nicaragüense Roberto Salvador Mayorga Martínez, acusado de secuestrar una avioneta de La Costeña, ha logrado una proeza humana: sobrevivir durante cinco años, nueve meses y veinticuatro días, en la Cárcel Nacional Modelo de Bogotá, considerada una de las más peligrosas del mundo. Además, ha estado preso en calidad de “sindicado”, a pesar de […]

  • El piloto nicaragüense Roberto Salvador Mayorga Martínez, acusado de secuestrar una avioneta de La Costeña, ha logrado una proeza humana: sobrevivir durante cinco años, nueve meses y veinticuatro días, en la Cárcel Nacional Modelo de Bogotá, considerada una de las más peligrosas del mundo.
  • Además, ha estado preso en calidad de “sindicado”, a pesar de que las leyes colombianas establecen que en todo juicio debe dictarse sentencia después de quince días. Sin embargo, en su caso, ya han pasado casi seis años y nada. Es, en otras palabras, un condenado sin condena.

Eduardo MarencoEspecial para la prensa [email protected]

Primera entrega
Roberto Salvador Mayorga Martínez se encuentra recluido en “La Modelo” de Bogotá, Colombia, sindicado del delito de desvío de aeronave o secuestro simple, y de varios delitos más, pero ya purga casi seis años en diferentes cárceles colombianas sin que se le dicte una condena.

Como se recordará, Mayorga se vio involucrado en el secuestro de una avioneta de La Costeña el 30 julio de 1995, mediante la cual supuestamente habría sido trasladado a Colombia Miguel Rodríguez Orejuela, jefe del Cartel de Cali.

Niega que así sea. Menos aún, haber visto alguna vez a Rodríguez Orejuela. El piloto nicaragüense Andrés Narváez, quien también viajó en la aeronave, fue asesinado por sicarios en Colombia. Días después, la aeronave Grand Caravan matrícula YN-CEV, aparecería en Villavicencio, Llanos Orientales de Colombia.

Mayorga, por su parte, sobrevivió después de permanecer 54 días en poder del grupo de colombianos que organizó el secuestro de la aeronave de La Costeña. Moreno y robusto, con un bigote al estilo Javier Solís, el piloto Mayorga luce tatuada en su antebrazo una hoja de marihuana, al mismo tiempo que una calvicie temprana lo hacen ver algo envejecido a sus treinta y siete años.

Identificado con el número T.D. 275050, es conocido como “Nicaragua” por ser el único nicaragüense en la prisión, en cuyo búnker de alta seguridad —una torre amurallada y rodeada de alambres de púas— han estado recluidos todos los capos del Cartel de Cali, los enjuiciados por el proceso 8,000 —el juicio contra el ex presidente Ernesto Samper, por financiar con dinero del narcotráfico su campaña electoral—, y donde también han estado “pesos pesados” de la guerrilla de las FARC y de los grupos paramilitares de Colombia.

LA PRENSA hizo llegar un cuestionario por escrito a Mayorga, el cual fue contestado de su puño y letra. Ahí narra la odisea que significa sobrevivir en “La Modelo” de Bogotá, y describe su vida de condenado sin condena en la cárcel para sindicados de Colombia. De esa experiencia, obviamente, no ha salido ileso. Durante varios meses padeció trastornos mentales.

¿Por cuáles delitos te juzgaron inicialmente? ¿De cuáles te han absuelto hasta ahora?

“Al inicio me sindicaron los delitos de narcotráfico, homicidio agravado y falsedad en documentos, secuestro simple y desvío de aeronave. Actualmente me encuentro recluido en calidad de sindicado por el supuesto delito de secuestro simple, por el cual debo responder ante el juez. Los otros delitos ya fueron precluidos (archivados) por no existir méritos para una condena”.

Desde que se produjo el secuestro de la avioneta hasta hoy, han pasado seis años… ¿Qué ha ocurrido con el juicio actual?

“El juicio o audiencia se inició desde enero de 2000, 18 meses hasta la fecha. No ha finalizado por problemas en el Instituto Penitenciario y Carcelario de Colombia (Inpec), porque a veces no hay guardianes para el traslado al Juzgado o porque una de las partes —abogados, fiscal, procurador, etc.— no se hace presente a la diligencia de audiencia, por una u otra razón siempre justificada. Con un elemento del juicio que no se encuentre, se suspende la audiencia y se programa para fecha posterior.

De este modo se han programado 17 audiencias desde entonces, y ninguna se ha realizado por estas razones. Inicialmente el caso lo llevaba un juez sin rostro, ahora el caso lo lleva el doctor José Reyes Rodríguez Casas, Juez Cuarto Penal del Circuito Especializado”.

IMAGINO QUE LO CONSIDERARÁS UNA GRAN INJUSTICIA…

“En abril de 1999, el Defensor del Pueblo cuestionó la acción de la justicia colombiana, ya que al 31 de enero de ese año en curso el sistema carcelario registraba 20,406 sindicados, 12,558 personas condenadas en primera instancia, y 12,268 en segunda instancia.

La justicia colombiana se ha retrasado injustamente en mi caso. He querido demostrar mi completa inocencia mediante pruebas escritas, pero tal parece que la justicia se ha parcializado en mi contra. El sistema jurídico colombiano fue hecho expresamente para favorecer a los delincuentes de cuello blanco y para crear montajes y patrañas a los de ruana. Esto me ha dejado una gran frustración, dolor e impotencia.

Cada día que pasa dentro de este encierro es un día más de sufrimiento ante la falta de recursos para pelear contra este monstruo de siete cabezas, mal llamado Justicia o Fiscalía General de la Nación. Sin plata, sólo queda agachar la cabeza.

Todo el tiempo que he estado en la cárcel, más las horas de trabajo que he realizado, son suficientes para haber terminado de pagar una condena en caso que me declararan culpable, aunque repito que soy inocente”.

¿Qué apoyo has recibido del gobierno nicaragüense y de su embajada en Bogotá?

“La embajada me ha colaborado en cierta medida, dentro de lo posible. Entiendo que no poseen un presupuesto especial para atender casos como el mío. Sin embargo, debo decir que he recibido apoyo moral, solidario y económico, en la medida de sus posibilidades, por parte de la doctora Micaela Gómez de Pasquier, ex funcionaria de la Embajada de Nicaragua en Bogotá.

También he recibido este tipo de apoyo por parte de la actual cónsul nicaragüense en Bogotá, María Concepción de Ramírez. Ellas han sido las dos únicas personas de la embajada nicaragüense que, en su momento, me han brindado su apoyo incondicional”.

DESDE ARMAS CASERAS HASTA RPG-7

¿Qué significa vivir en la cárcel más peligrosa de Bogotá?

“No solamente es la cárcel más peligrosa de Bogotá, sino del resto de Colombia y de Latinoamérica, seguramente. Estar preso acá, significa que cada día es un día incierto desde la noche anterior, nadie sabe con certeza qué pasará mañana, o qué podría ocurrir en cualquier momento, pensar si la vida propia está en inminente peligro de extinción.

Una balacera se puede desatar en cualquier momento entre bandas organizadas o bandas de pillos, balaceras en las que se ve involucrado un gran número de internos, armados con cualquier tipo de ‘fierro” (arma): desde un revólver 38 hasta un lanzacohetes RPG–7 antitanque. Esto último ni siquiera lo digo yo, lo dicen a diario los medios de comunicación de Colombia.

Entonces, te podés formar una idea de lo que es vivir dentro de La Modelo de Bogotá. He vivido entre personas sindicadas de distintos delitos: de ser ‘narcos’, ‘guerrillos’ (guerrilleros), ‘paracos’ (paramilitares). Con todos ellos tengo buenas relaciones de amistad y no tengo quejas de ellos y viceversa”.

Sin embargo, tengo entendido que has sufrido de algunos ataques por parte de internos. ¿Cuándo y cómo ocurrió esto?

“Ocurrió el 2 de enero de 1997, en horas de la noche, en el local de sanidad de la Cárcel. Realmente un interno no fue. En este momento me reservo al autor o autores; pero no fue provocado por interno alguno. Lo cierto es que un interno enfermo mental al verme desmayado en el piso sobre un reguero de sangre, se untó ambas manos, se las lamió, y se untó el líquido rojo en toda su cara. Obviamente, eso yo no lo vi, sino que los testigos oculares me lo contaron después que me hicieron catorce puntadas y de desmayarme durante cuarenta minutos”.

En abril del 2000 según he leído en los periódicos, hubo una masacre de reos en La Modelo, entiendo que mataron a 25 reos. ¿Cómo se vivió eso allá adentro? ¿Dónde estabas y qué hacías cuando ocurrió eso?

“Esa masacre ocurrió un jueves 27 de abril en el patio cuarto. Este episodio no podría describirlo tan fácilmente con palabras: sólo te menciono que los hechos tuvieron una duración de once horas y media. La dimensión de los sucesos fue tan grande que muchos tiemblan al recordar esa guerra, que fue la madre de todas las guerras aquí adentro, en los setenta meses que llevo acá.

Cuando esto ocurrió yo estaba acostado viendo televisión en la celda con mis ‘parceros’ (amigos) Víctor y Fabio. De suerte, acabábamos de subir a la celda a descansar un poco después del almuerzo, ya que en ese entonces nosotros teníamos un negocio de helados (paletas) y miscelánea dentro de la cárcel, para sobrevivir de alguna manera dentro de este patio. Nosotros, debido a que estábamos en el pasillo justo a la par del patio cuarto, donde sucedieron los hechos, sobra mencionar qué sentimos en ese momento, pero no estábamos entre los dos fuegos”.

Entiendo que a fines de junio de 2001, cuatro reos murieron asesinados por reyertas internas, a pistolazos y en ‘vendettas’, según los periódicos. ¿Son hechos aislados?

“Eso que me mencionás es algo considerado normal a lo interno, lo que pasa es que no siempre se publican esos casos. Cuando ocurrió eso yo me encontraba en mi celda, leyendo. Las actividades del día se suspendieron, pero después todo volvió a la normalidad.

Me dijiste que en “La Modelo” la vida no vale nada, te hacés querer o te hacés matar. ¿Cómo has logrado sobrevivir? ¿Has recibido amenazas de muerte por tu caso?

“Lo que pasa es lo siguiente: cuando yo vine por primera vez a la cárcel, realmente no concebía la idea de que estaba en la cárcel, por mi personalidad, rápidamente el resto de presos se percató de que yo no era lo que ellos suponían que podía ser, y poco a poco fui adquiriendo cariño y buen trato por parte de los internos. De otro modo, hace muchas lunas fuera difunto.

Aquí he logrado sobrevivir trabajando en varios puestos. Me he caracterizado por ser trabajador, como todo buen nicaragüense. He sabido mantener una buena disciplina, por eso vivo y sobrevivo en este patio que es el mejor de la cárcel y quizás del resto del país. He sobrevivido de la ‘guachimaneada’ (fregando los pasillos y limpiando los cuartos de los internos). Jamás he recibido amenazas de muerte, ni fuera ni dentro de la cárcel.

CINCO NOCHES DE PARRANDA PARA DESPEDIR EL SIGLO XX

Contame anécdotas que se viven allí adentro…

“Sólo te voy a contar una de tantas. En abril de 1996 yo vivía en el primer pasillo del patio segundo, que da al pasillo central. Un domingo de visita femenina, a un muchacho le propinaron varias puñaladas en la espalda, por desgracia pertenecía al pasillo mío. Me disponía a abrir la puerta cuando entró este señor pidiéndome que lo ayudara a entrar al pasillo, pero se recargó sobre mí. Hasta ese entonces yo no sabía que el muchacho estaba herido por la espalda con los pulmones perforados. Lo acababan de ‘chuzar’ con un par de platinas (machete sacado de las rejas de las puertas de hierro).

Al segundo llegó un guardián para llevarlo a urgencias pero ya estaba difunto: de ‘chimba’ que el guardián había visto cuando lo agredieron. Si no hubiese sido así, a todos los que vivíamos en el pasillo nos hubieran hecho pagar ese ‘murraco’, y un homicidio en la cárcel se paga doble, o sea, sesenta años divididos entre todos los del pasillo.

Yo vivo en el patio tercero, el cual se caracteriza por el grado de limpieza, orden y respeto entre unos y otros. Los cuartos son pequeñas habitaciones con cuatro literas, generalmente se cuenta con televisor, algunos reos en diferentes patios cuentan con aparatos de sonido y cable conectado al televisor; en mi patio, los baños tienen azulejos y hay ducha caliente por el frío que hace en Bogotá.

En el patio tercero tenemos una estatua de tamaño natural de la Virgen del Carmen, pues la mayoría somos devotos de la misma; en cambio, en el patio cuarto, se juega todo tipo de juegos de azar mientras se oyen rancheras de Vicente Fernández”.

¿Qué tipos de lujos se puede dar un reo que tiene poder y dinero?

“Quienes tienen dinero y poder, pueden conseguir televisión, equipos de sonido, camas de agua, neveras, arreglar sus celdas como mejor les parezca, pueden pagar lo que pida una mujer, ya sea modelo, actriz de cine o de televisión, por lo general hasta ex reinas de belleza; son gentes acostumbradas a la ostentación y al despilfarro.

Pueden mandar a traer comida francesa, italiana, china, libanesa, alemana, japonesa, lo que se les ocurra. Te repito que teniendo el ‘Te vi llegar’ se puede tener y conseguir lo que uno quiera en este patio tercero. Aquí hay caspetes para comer y tomar, sauna, gimnasio, billares, cancha de baloncesto, microfútbol, etc.

Te cuento una anécdota: el 24, 25, 26 y 31 de diciembre de 2000 y el primero de enero de 2001, hubo cinco días y cinco noches de comida y bebida gratis. Se sacrificaron cinco vaquillas y cinco cerdos, se consumieron decenas de botellas de whisky, amenizaron tres grupos musicales de vallenato, merengue y salsa, música llanera. Todo fue con visita femenina a bordo, todo esto pagado por un solo Señor del Norte del Valle, del cual por razones obvias me reservo su nombre”.

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