“La democracia para los costarricenses va más allá de celebrar comicios libres y repetidos”, afirma Jorge Vargas Cullell.

En nuestra democracia hay cumbres y hondonadas

Tres años de encuestas y observaciones por un nutrido grupo de expertos y científicos sociales de Costa Rica, arrojaron numerosos hallazgos que confirman, para orgullo de esa nación, una alta calidad democrática, pero a la vez, descubrieron fenómenos preocupantes para el futuro de su sistema político Alberto L. AlemánEnviado Especial/San José [email protected] El arduo esfuerzo […]

  • Tres años de encuestas y observaciones por un nutrido grupo de expertos y científicos sociales de Costa Rica, arrojaron numerosos hallazgos que confirman, para orgullo de esa nación, una alta calidad democrática, pero a la vez, descubrieron fenómenos preocupantes para el futuro de su sistema político

Alberto L. AlemánEnviado Especial/San José [email protected]

El arduo esfuerzo de esos años de observación y estudio fue coordinado por tres personas responsables del proyecto “Estado de la Nación”, una idea del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El objetivo principal de esta titánica empresa no fue determinar si Costa Rica es una nación democrática o no. Más bien, medir o hallar respuestas a la inquietud de cuál es la calidad de la democracia en ese país, cuáles son sus partes fuertes y cuáles son sus puntos flacos; qué es motivo de orgullo y qué es motivo de preocupación. Todo como base para reflexionar sobre qué hacer en el futuro.

Los autores de la idea no se dejaron llevar por un arrogante “todo está bien”, ni tampoco por un injustificado “nada sirve”. Para esta primera “Auditoría Ciudadana sobre la Calidad de la Democracia”, sin precedentes en Costa Rica misma y en el istmo, fueron necesarias decenas de investigaciones, observaciones de campo, encuestas y análisis jurídicos.

Jorge Vargas Cullell, junto a Miguel Gutiérrez Saxe (director) y Evelyn Villarreal fueron los guías de esta dificilísima tarea. En esta entrevista, Jorge Vargas nos hace una suma de los elementos principales del estudio.

La próxima semana, LA PRENSA presentará a sus lectores varias entregas con una ampliación de las conclusiones particulares de la Auditoría.

EL OBJETIVO DEL ESTUDIO

“Esto debe entenderse básicamente como una autoevaluación, de desenterrar espejos. El estudio no trata de responder si Costa Rica es democrática o no. Cumplimos los requisitos internacionales; sino, la pregunta es cuán democráticos somos, por encima de ese mínimo –celebrar elecciones limpias, reiteradas, y a proteger ciertas libertades y derechos, que Costa Rica lo hace–; se trata de corroborar qué pasa más allá de ese mínimo. A nosotros lo que no interesó es el funcionamiento de la democracia costarricense comparándola con ciertas aspiraciones que tienen hoy día los ciudadanos de lo que su democracia debiera ser”.

CONCLUSIONES GENERALES

“Dos grandes conclusiones”.

“En primer lugar, para la mayoría de la ciudadanía costarricense, hablar hoy de una democracia de alta calidad, no tiene que ver fundamentalmente con la celebración de comicios libres, limpios, y con la protección de garantías. Eso la gente lo da por supuesto. Cuando habla de una democracia de calidad piensan en otras cosas. Piensan, por ejemplo, en cómo los tratan las instituciones, cómo es la vida dentro de los partidos, dentro de la sociedad civil, cómo funciona la opinión pública, qué grado de participación real tienen dentro de la formulación de políticas públicas y su evaluación”.

“El gran problema es que no hay acuerdo en la mayoría (sobre qué hacer para ir más allá). Unos quieren más participación, otros más representación, otros quieren más equidad. No hay acuerdo sobre cuál es esa nueva frontera”.

“¿Cuál es la calidad de la democracia en Costa Rica? Le voy a responder con una metáfora: es como el relieve de nuestro país; tiene hondonadas, valles intermedios con logros e incumplimientos, cumbres o áreas de fortaleza, tiene zonas de riesgo –que de ser desatendidas pueden carcomer el edificio–, zonas en disputa y zonas poco exploradas”.

LAS HONDONADAS

“Una primera: en general está protegido el derecho ciudadano a participar en los asuntos públicos. Sin embargo, la gran mayoría de los costarricenses no ha hecho uso de ese derecho. 90% de la gente dice que participar es importante, pero aproximadamente 85 de cada cien costarricenses jamás han participado en el patronato de la escuela, ni en una junta de padres, ni en el comité de vecinos, ni menos en una cooperativa o en un sindicato, en un cámara empresarial, ni desean tener una experiencia de participación. Uno no le puede echar la culpa al marco legal; incluso, si quiere hacer una asociación de hecho nadie lo va a fregar. No existe un incentivo”.

“Segundo, las prácticas del maltrato que muchas instituciones públicas dispensan a los ciudadanos en sus diligencias diarias. Lo que se detectó es que una buena parte de esos cientos de miles de personan no sienten ni que los respetan en su dignidad ni a sus derechos en las diligencias diarias”.

“Una de cada siete personas reporta que ha tenido que pagar “mordidas” para tener acceso a servicios que se supone son gratuitos. Más de seis de cada diez reportan que tienen que hacer cotidianamente largas filas, no reciben la información que piden y hacer trámites innecesarios. La importancia de esto es que a ese Estado, que se supone es democrático, la gente no lo siente como un amigo de la ciudadanía, sino que se le confronta”.

“Otra hondonada de baja calidad son las trabas (…) al ejercicio del derecho a sindicalización. Ésta es una democracia que en esta área no ha logrado superar los problemas”.

“Otra hondonada tiene que ver con la extendida presencia de gobiernos locales con muy baja calidad democrática, que no convocan a la ciudadanía ni le participan las decisiones que son de interés de las comunidades. Ahí encontramos también un serio problema”.

“Otra. El problema del clientelismo con los recursos públicos, fundamentalmente con programas de interés social. Uno de cada cinco adultos durante la campaña electoral en Costa Rica recibe un ofrecimiento, en promedio. Básicamente para vivienda, ayuda con alimentos, con educación. A cambio del voto. Si Ud. se va a los cantones más pobres, uno de cada tres adultos. Si se va a los cantones más desarrollados, uno de cada diez, lo cual confirma la importancia de desarrollarse”.

“¿Cuántos de esos ofrecimientos se cumplen? Aproximadamente de los que reciben ofrecimientos, uno de cada cinco personas, como un 9%, y eso varía”.

“(Además, en cuanto a la justicia), las personas con capacidad económica siguen teniendo una enorme ventaja con respecto a los que no tienen, que deben ir al sistema de defensores públicos que está sobresaturado. Son inequidades que están ahí”.

ZONAS DE RIESGO

“Una es una extendida percepción ciudadana de que la administración de la justicia no dispensa una justicia pronta, cumplida e igual para todos”.

“Cuando lo investigamos, esa percepción no corresponde a la realidad tal cual. Por varias razones. Por ejemplo, en Costa Rica no hay barreras en el acceso a la justicia. Cualquiera pone un pleito. 750,000 casos ingresan cada año al sistema de justicia, en una población de cuatro millones. Poner un pleito o que se lo pongan es sencillísimo, no hay costos fiscales.

Es un sistema que tiene problemas de eficiencia, en parte. Un defensor público tiene que atender en promedio 270 casos por año, cuando se recomienda que no tenga más de 60. Está saturado”.

“Aunque la percepción no corresponda totalmente a la realidad, el problema es que la gente (así) lo crea. Eso sí es muy importante. Eso sí, los tribunales son lentísimos”.

“Otra área de riesgo es, por ejemplo, la cada vez más extendida percepción de que la democracia no está funcionando en beneficio de las personas. Por eso se juzga muy severamente no sólo a los políticos, sino a las instituciones y a los mismos conciudadanos”.

ALGUNAS CUMBRES

“En el sistema de administración de justicia, aunque las percepciones son muy negativas, ha habido avances importantísimos. Por ejemplo, la Sala Constitucional protege efectivamente los derechos, a tal punto de que es probable que sea el poder más fuerte aquí, puede parar cualquier política pública. Hace 20 años Ud. tenía un problema con el Estado, éste le decía: “Vaya, póngame un pleito”, y ahí se moría la cosa. Hoy en día ganarle un pleito al Estado es facilísimo. Cualquier ciudadano que se sienta afectado por una política pública, tiene en la Sala IV Constitucional un mecanismo efectivo. Es una de las reformas constitucionales más importantes de este país”.

“En materia electoral. En las últimas cinco campañas, ningún candidato a ningún puesto ha sido amenazado, ni ha puesto una denuncia ante los medios o la justicia por amenazas a su integridad patrimonial o física”.

“Una que es elemental. El voto es libre. No porque lo diga la Constitución o el Tribunal Supremo, sino porque cuando uno va tras esto y pregunta si alguien ha recibido presiones para votar, entonces en Costa Rica 96 de cada cien dicen: “A mí nunca nadie me ha insinuado (nada) o me ha presionado para votar”. Bueno, hay cuatro (de cada cien) que sí, como pérdida de empleo, la amenaza más directa. Es preocupante, pero no hay democracia perfecta”.

REFLEXIONES PARA EL FUTURO

“El problema es qué equilibrio general sale de las cumbres, áreas de riesgo y hondonadas. ¿Qué va a pesar más en los próximos años, las hondonadas o las cumbres? Esa es la pregunta. No está claro. Hay una serie de implicaciones estratégicas; primero es que no hay una regla mágica para todo. Lo que vale aquí son soluciones parciales. ¿Por qué? Ud. va a tener que atender los distintos problemas”.

“Dentro de eso hay que ponerle esa atención a varias cosas. Hemos empezados a hablar del proceso de descentralización. Costa Rica por mucho es el país más centralizado de toda Centroamérica. Vea Ud. que por primera vez vamos a votar por alcaldes directamente el año entrante. Imagínese”.

“Entonces, si Ud. reconoce que hay problemas con la calidad democrática en el gobierno local, esa descentralización será en parte un cheque en blanco. Hay un montón de municipalidades que funcionan antidemocráticamente. Entonces, si Ud. le pasa más recursos y competencias, lo que va a tener son caciquillos manejando una chequera más grande.

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