Unos manifestantes queman utilaje de una oficina gubernamental en Totonicapán, 206 kms al oeste de Ciudad Guatemala.

A sangre y fuego, el impuesto va

Presidente guatemalteco, Alfonso Portillo, insiste en no dar marcha atrás a aumento tributario del 2% Hechos violentos en al menos seis ciudades del interior Eric Salazar MonzónACAN-EFE Guatemala.- Pese a las multitudinarias protestas contra la subida de los impuestos y la violencia que se ha desatado en al menos seis ciudades, el Presidente de Guatemala, […]

  • Presidente guatemalteco, Alfonso Portillo, insiste en no dar marcha atrás a aumento tributario del 2%
  • Hechos violentos en al menos seis ciudades del interior

Eric Salazar MonzónACAN-EFE

Guatemala.- Pese a las multitudinarias protestas contra la subida de los impuestos y la violencia que se ha desatado en al menos seis ciudades, el Presidente de Guatemala, Alfonso Portillo, insiste en no dar marcha atrás en la reforma fiscal.

La inestabilidad no cesó tres días después del paro nacional convocado por la cúpula empresarial del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) y de las manifestaciones populares en los veintidós departamentos del país, ambas para rechazar los impuestos.

El Gobierno ha tenido que recurrir al Ejército para contener la agitación social e implantó el estado de sitio en Totonicapán, una ciudad a 206 kilómetros al oeste de la capital donde ocurrieron los incidentes más graves.

Mientras que Cobán, capital del departamento norteño de Alta Verapaz, a 213 kilómetros de Ciudad de Guatemala, también está militarizada en prevención de nuevos disturbios.

Las protestas violentas se han registrado además en la capital, en Santa Elena Petén, Santa Lucía Cotzumalguapa y Patulul.

El empecinamiento de Portillo y del partido gobernante Frente Republicano Guatemalteco (FRG), que lidera el general golpista y actual presidente del Congreso Legislativo, José Efraín Ríos Montt, lo único positivo que ha logrado es “unificar” a todo el país en su contra.

Así lo expresó ayer a ACAN-EFE uno de los asesores del bloque izquierdista en el Parlamento, Elías Barahona, al recordar que en las multitudinarias manifestaciones del pasado miércoles participaron representantes de todos los sectores.

La utilización de la fuerza y del estado de sitio sumado a la crisis generalizada “exaspera” más a los guatemaltecos que demandan transparencia en el manejo de los fondos públicos, apuntó.

Ríos Montt, como lo ha hecho Portillo, salió ayer en defensa de las reformas fiscales, que incluyeron el aumento del 10 al 12 por ciento del Impuesto al Valor Agregado (IVA), en vigor desde el 1 de agosto.

El Parlamento, donde el FRG domina con 63 de los 113 escaños, endureció las penas contra los empresarios que evadan impuestos al modificar los códigos Penal, Tributario y Procesal Penal, entre otras disposiciones de carácter impositivo.

“Jamás en la historia de Guatemala se había hecho lo que se hizo con las leyes fiscales”, dijo Ríos Montt en una improvisada rueda de prensa en alusión a los cambios en los tres códigos citados.

Según Portillo, los fondos que se obtengan de la nueva tasa del IVA serán invertidos por partes iguales en salud, educación, seguridad alimentaria y seguridad ciudadana.

Con la reforma fiscal, asegura, su administración podrá alcanzar para el 2002 una carga tributaria del 12 por ciento en cumplimiento de los acuerdos de paz que pusieron fin a 36 años de guerra civil en diciembre de 1996.

“PORTILLO PERDIÓ CREDIBILIDAD”

El subjefe del bloque oficialista en la cámara legislativa, Mario Rivera, está seguro, según expresó a ACAN-EFE, que en el interior de la República “todavía quieren al presidente”.

El sociólogo guatemalteco Miguel Ángel Sandoval cree lo contrario e interpreta las protestas como prueba de que la Administración Portillo está deslegitimada en todo el país porque “ha perdido el sustento, la credibilidad y todas las fuentes del buen gobierno”.

“La indignación crece por horas y no hace falta que impongan un estado de excepción o de sitio porque vivimos en estado de calamidad permanente que demanda llamamientos a la desobediencia civil”, indicó Sandoval.  

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