Necesitamos un gobierno honesto

Jorge Reithel Marenco Tenemos de todo, menos organización, hubo esperanzas en los nicaragüenses de coordinarnos y trabajar unidos para el bienestar general. Moros y cristianos teníamos la certeza de que podíamos salir del letargo económico en que nos dejó una década de descalabros y abusos. Pensamos que un liderazgo fuerte y decidido a mejorar las […]

Jorge Reithel Marenco

Tenemos de todo, menos organización, hubo esperanzas en los nicaragüenses de coordinarnos y trabajar unidos para el bienestar general. Moros y cristianos teníamos la certeza de que podíamos salir del letargo económico en que nos dejó una década de descalabros y abusos. Pensamos que un liderazgo fuerte y decidido a mejorar las condiciones existentes sería capaz de revertir lo negativo en positivo. Y hoy como ayer estamos en las poco deseadas condiciones en las que el mundo nos mira, como país dependiente de donaciones y condonación de deudas que no podemos pagar.

El martes 31 de julio/2001, en la página 12A en campo pagado el Gobierno de turno publica las “palabras del señor presidente de la República, Dr. Arnoldo Alemán L., el día lunes 30 de julio, 2001”.

El “éxito” a que se refiere el Dr. Alemán L., en su primer párrafo fue (el perdón), condonación de una deuda con el gobierno de Guatemala que gracias al decidido apoyo de Guatemala y España se obtuvo una reducción de US$ 430 millones, equivalente al 80 por ciento de condonación.

En el segundo párrafo el comunicado dice “dos semanas después, el Banco Central de Nicaragua (BCN), terminó de “negociar” (suplicar) con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), un plan de reducción de la deuda externa con el BCIE, bajo el esquema de la iniciativa HIPC” (léase países no, solventes incapaces de pagar sus deudas) y que el Banco Mundial ratificó la semana pasada y que consiste en una reducción de US$ 435.2 millones y esto equivale a un 72.2 por ciento de la deuda que Nicaragua tiene con el Banco Centroamericano de Integración Económica.

Ya llevamos en estos dos párrafos US$ 865.2 millones de dólares. Un poco menos de lo que Nicaragua exportaba en un año en 1978. Paralelamente, continúa el comunicado “hemos sido informados que el Gobierno de España ha ofrecido US$ 25 millones como un aporte para resolver el problema de la deuda de Nicaragua con Costa Rica y que además “tomará la iniciativa ante los miembros del Club de París para obtener una solución definitiva en la reducción de esta deuda”.

Mucha razón tenía Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, cuando a los discursos de Somoza Debayle los catalogó como “la danza de los millones”.

Sin rodeos hay que reconocer que estamos de limosnas, los Estados Unidos, suple al gobierno de Nicaragua con US$ 1 millón de dólares semanales y no sabemos los nicas en qué se invierte este millón semanal.

Los nicas trabajando en el exterior, con sus remesas ayudan al mantenimiento de la economía, donde el desempleo es por encima del 50 por ciento.

Nicaragua es (potencialmente) un país rico y no es ni lógico ni justo que haya en nuestro país tanta hambre y desocupación.

Necesitamos de un gobierno de hombres y mujeres progresistas. Que piensen y actúen en beneficio de todos y no de un grupo de allegados o parientes. Un gobierno confiable y honesto, porque Nicaragua tiene esta clase de gente, con vocación de servir y no servirse del puesto en beneficio propio. Gente del calibre de don Roberto Terán Balladares.  

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