Estimada Doctora: Tengo 27 años de edad y hace casi dos años contraje matrimonio, y empecé a tener relaciones con mi marido.
La primera relación sexual que tuve con él, cuando me penetró me dolió porque era virgen, pero hemos tenido una vida sexual normal.
Mi preocupación radica en que a pesar del tiempo que llevamos haciendo el amor, cuando él me penetra siempre me duele, aunque ya no hay sangrado, como la primera vez, para decir que es por falta de lubricación, no lo es, porque mi lubricación es muy buena.
¿Será que el pene de él es muy grande y grueso para mi vagina?
Cuando tenemos relaciones sexuales él es muy cariñoso conmigo, porque sabe que me duele cuando me penetra, y siempre lo hace con mucho cuidado de manera que me sienta bien. Al poco tiempo de la penetración se me quita el dolor, y puedo disfrutar plenamente el acto.
Respuesta: Siempre esperamos por este medio aportar nuestra ayuda para mejorar la problemática de salud sexual y general de nuestros lectores y lectoras.
Me dices que tienes dos años de haber iniciado tus relaciones sexuales y que desde la primera vez, estas relaciones han sido dolorosas.
En este caso estamos hablando de una variante de la alteración en la respuesta sexual femenina, donde según tus palabras, hay lubricación adecuada, pero al tener la penetración presentas dolor.
Es posible que estés presentando un problema llamado “vaginismo” el cual es un fenómeno en el que se presenta un espasmo doloroso e involuntario de los músculos que rodean la entrada de la vagina y del tercio medio de la misma.
Puede ocurrir este fenómeno en respuesta a un intento real o imaginario de penetración violenta. Este espasmo puede ser tan fuerte que impida la penetración del pene, lo que a veces sucede y puede incluso impedir la consumación del coito.
A veces esta resistencia es superada y se produce una penetración dolorosa que con el tiempo y ayuda médica y psicológica se puede superar.
Sin embargo, hay casos en los que persiste por mucho tiempo y cuesta superarlos, como nos expones en tu carta.
Este problema se presenta con cierta frecuencia y se da en mujeres de todas las edades.
Aunque el vaginismo puede hacer que una mujer tenga temor a la actividad sexual y limite o bloquee su respuesta sexual total, con mayor frecuencia se da que ella experimente pocos problemas con la excitación sexual. La lubricación vaginal ocurre en forma normal, la actividad sexual sin penetración puede ser placentera y con frecuencia la respuesta orgásmica está intacta.
En estos casos y mientras se resuelve tu situación debes realizar relaciones sexuales que no impliquen penetración como las caricias manuales, las relaciones orogenitales y alguna variante que se les ocurra a ustedes que favorezca su placer. Pero también deben buscar la ayuda de un especialista y un psicólogo.
La primera hará el diagnóstico diferencial descartando inflamaciones crónicas, tumores, tabiques vaginales y por tacto hará el diagnóstico de si solamente presentas espasmos de los músculos de la vagina y la psicóloga les ayudará a ubicar y superar los temores y ansiedades que ha desencadenado este cuadro y les indicará algunos ejercicios manuales que debe realizarte tu pareja para obtener la penetración vaginal sin dolor, primero manual (primero con uno y luego con dos dedos lubricados) y luego con el pene, hasta lograr que desaparezca el dolor a la penetración o dispareunia.