Augusto López
En la búsqueda de soluciones a la crisis que atraviesa nuestro país y de opciones de desarrollo, un grupo de notables profesionistas nicaragüenses apoyados por el Ing. Enrique Bolaños G., se reunieron para darle forma a lo que se hace llamar el Proyecto de Nación más importante de América Latina: “El Gran Canal Interoceánico de Nicaragua”.
Este proyecto consiste en construir un canal húmedo en Nicaragua, uniendo el Océano Atlántico con el Pacífico a través del Lago de Nicaragua, en una extensión de trescientos kilómetros, con capacidad para barcos de más de doscientos mil toneladas y un estimado de inversión entre los quince mil y dieciséis mil millones de dólares americanos.
Para diferentes parlamentarios significa el desarrollo integral de Nicaragua, porque es un proyecto de cualidades únicas a nivel mundial, por las condiciones geográficas maravillosas que poseemos; equidistante de los diferentes continentes y, por si fuera poco, en el centro de las Américas. O sea que las oportunidades son grandiosas, porque se lograría inversiones adicionales para la educación, generación de energía eléctrica, turismo, industria, agroindustria, comercio, finanzas, infraestructura en lagos, mares, carreteras y aeroportuarias en todo el territorio nacional, o sea, un verdadero desarrollo sostenible.
Este proyecto permitiría a corto plazo superar los muchos años de atraso que nos dejó de herencia la década perdida; ya que esta admirable obra de infraestructura aceleraría significativamente el desarrollo de Nicaragua. Además de impactar en el PIB (Producto Interno Bruto), podría crear unos cuarenta mil empleos directos durante su construcción y unos veinticinco mil durante su operación, los indirectos son incalculables.
El proyecto demuestra una factibilidad total, ya que se hace necesario construir lo más pronto posible en el Continente Americano, un Canal Interoceánico para satisfacer la creciente demanda del comercio, estimada en un 12 por ciento de la carga marítima mundial. Todo esto por la falta de capacidad del Canal de Panamá.
Una de las grandes virtudes de esta sorprendente construcción es que para ser factible es necesario frenar a lo inmediato la acelerada destrucción forestal que el país ha venido sufriendo en las últimas décadas, y se debe restaurar las cuencas hidrográficas y de las vertientes del Caribe, lacustre y Pacífico, mediante un vigoroso plan de recuperación y desarrollo forestal en la húmeda región del sureste de Nicaragua.
Esta consideración es la más determinante de la factibilidad del proyecto, ya que el agua y su forma natural sostenible de producción, es elemento esencial e indispensable para garantizar la operación de un canal con esclusas; por esta parte, las ONG, que casi siempre se oponen al desarrollo de obras de infraestructura tan importantes como ésta, deben estar tranquilas, ya que este proyecto tiene que ser a través de la restauración ambiental del territorio.
Por lo tanto, este proyecto permitirá a todos los nicaragüenses alcanzar una mejor calidad de vida, ya que promueve la participación activa de la sociedad y la concertación entre los diferentes agentes de desarrollo.
Además de todas las peculiaridades que presenta este megaproyecto, las más importantes de todas son las potenciales y más adecuadas fuentes de financiamiento, la inversión privada internacional y nacional o mercados mundiales de capital, que están dispuestos a invertir –de inmediato– recursos para su ejecución, respetando la soberanía nacional.
* Parlamentario. Presidente de la Comisión del Medio Ambiente y Recursos Naturales.