No les tengas miedo

Todos piensan que eres una persona orgullosa, poco amigable, indiferente, aburrida y hasta ignorante. Y tú crees que los demás son más simpáticos, talentosos e inteligentes que tú. Crees que si buscas una relación con ellos, no tendrás buenos resultados y actúas según lo que sientes. Al final llega lo que menos deseas, los demás […]

Todos piensan que eres una persona orgullosa, poco amigable, indiferente, aburrida y hasta ignorante. Y tú crees que los demás son más simpáticos, talentosos e inteligentes que tú. Crees que si buscas una relación con ellos, no tendrás buenos resultados y actúas según lo que sientes. Al final llega lo que menos deseas, los demás terminan por verte como el tonto de la película. En conclusión: tienes un problema. Eres tímido.

Esa conducta que a muchos incomoda, fue la actitud que a María José López desde su adolescencia le provocó muchas molestias, las cuales después de casada, ha aprendido a superarla paulatinamente. En esencia, se encontraba encerrada tras los muros de la timidez.

Una vez que se encontraba de pie frente a sus compañeros de clase, sus piernas se endurecían, la piel se tornaba pálida y la mente en blanco, pues el solo hecho de pensar que estaría ante una aula repleta de estudiantes, le llenaba de pánico, olvidando por completo la lección que expondría en ese momento. “Cuando pasaba al frente tenía problemas para desarrollar el tema. Se me olvidaba todo, porque me daba vergüenza hablar frente al público”.

Ante esa actitud María José tuvo que encarar varios problemas, no sólo en sus estudios, sino con las relaciones amistosas y hasta de carácter amoroso. “He sido y sigo siendo poca para hacer amistades. Me cuesta acercarme a las personas y mis amistades las puedo contar con los dedos de las manos”.

Pocos novios

Y se puede asegurar que también con los enamorados fue poca, pues a sus 25 años tuvo su primer novio, con el cual ahora comparte enlace matrimonial. En una ocasión la relación casi termina, debido a que por su misma timidez, no podía expresar sus verdaderos sentimientos hacia ese ser amado. “Mi esposo me gustaba demasiado, pero una vez tuve problemas y llegamos a un tiempo en que la relación casi termina. Mirábamos que era aburrida, porque a mí me daba pena expresarle que lo quería, expresarle el amor que yo sentía por él, por lo cual tuvo que decirme que quitara toda la pena para poder avanzar y llegar a algo serio”.

La joven desde los trece años notó cambios de su persona en todos los sentidos, sólo deseaba vivir la vida libremente, pero también notó que le faltaba valor y esa libertad hasta para salir de su casa y pasar cerca de sus vecinos, puesto que para ella, cada mirada de su vecino era como un inmenso ojo criticón. “Sentía pena, vergüenza ante las personas. Si alguien me quedaba viendo, me parecía que tenía algo malo, que me criticaban cuando me observaban”.

“A la vez soy penosa en la forma de vestir. Siento que no soy libre. Me afecta la crítica de los demás”, reitera María José.

La trampa de la timidez, trajo duras consecuencias para una de las principales metas del futuro de la joven, pues a causa de esta situación, no optó por entrar a una universidad. “Me daba pánico pensar en que también allí pasaría a exponer frente a muchos alumnos y creo que esa idea hizo posible que yo no cumpliera con mis metas de prepararme profesionalmente”, admite la joven, con cierta pesadumbre en su mirada.

Al final de su historia, la timidez trajo para María José el beneficio de saber esperar por ese alguien que según su criterio, Dios tenía preparado para ella. “Supe esperar el momento de ser una persona mayor, para decidir mi vida y saber elegir a la persona con quien me casaría. Creo que si he sido más libre o más libertina, hoy tal vez mi vida estuviera destruida, con otro hombre”.

¿Qué dicen los especialistas?

Desde la antigüedad el problema de la timidez ha sido común entre la raza humana, pues aún la Biblia señala que Moisés mostró timidez en cuanto a servir como portavoz de Dios a la nación de Israel. Pero ¿por qué es que muchas personas poseen este tipo de actitud?

Según el psicólogo Alberto Sánchez, esa poca habilidad social se conoce como timidez y se presenta en una persona cuando ésta tiene problemas en la comunicación, es decir, poca habilidad social, le cuesta comunicarse, sobre todo con gente con la que tiene poca confianza.

Una persona tímida es alguien que no se comunica fácil o abiertamente con las personas, debido a problemas de socialización. “Eso depende mucho del núcleo familiar, en la medida en que la persona tiene un espacio de confianza dentro de ese núcleo, en el cual se le puede permitir o no, expresarse tal como es”, aseguró el psicólogo.

El retraerse y no hablar francamente, o estar tan preocupado consigo mismo y que no preste atención a los demás, pudiera dar la impresión que esa persona es indiferente con el resto de las personas. En esencia se encierra tras los muros de la timidez y no encuentra escape de esa situación. No aprovecha las oportunidades que se le presentan o acepta artículos o situaciones que realmente no desea, “todo porque tiene miedo hablar con franqueza y expresar su opinión”, señaló Sánchez.

Por esta actitud la persona tímida no llega a tener muchas veces la oportunidad de conocer a otras personas, ni hacer amigos nuevos, ni participar en actividades que enriquecen su vida, “los demás salen perdiendo. Nunca llegan a conocerle verdaderamente cómo es”.

Pero estas personas realmente no nacen con esta actitud, esa conducta se gesta desde la familia, creando en las personas afectadas pocas experiencias positivas en su vida. “Sólo ha recibido golpes y porrazos y por ende se va reforzando lo contrario a la vida social. Puede ser retrechero o no ser muy expresivo, no decir qué es lo que siente”.

“Muchas veces no saben su lugar en el mundo, piensan que valen de acuerdo a lo que los demás digan. También dependen mucho de lo que los demás hagan y su acción es como más limitada”, dijo.

La solución

Según la experiencia del especialista la timidez es considerada como un problema, pues también puede llegar a afectar en los estudios debido a que a veces esta persona, se crea mucha tensión, se crea mucha ansiedad, problemas de poca atención, de poca memoria. Cuando se genera esa situación, no llegan a concentrarse como podría hacerlo, y sobre todo su inteligencia se ve afectada.

De acuerdo a Sánchez la timidez se puede superar, pues primeramente lo idóneo es que la familia fomente desde su niñez, la confianza, a través de las palabras, los gestos y las caricias.

La autoestima es lo más importante, puesto que se tiene que tener un concepto personal positivo en cuanto a lo que se es como persona. “Ver que mi opinión como persona y como ser sociable es válida, y a través de experiencias positivas cambiar actitudes”.

Si tú eres esa persona tímida ten presente que hay diversas formas de ver las cosas, diferentes gustos y aversiones. El que alguien piense, no opine, no actúe como tú en ciertos asuntos no significa que no le caigas bien o que eres un ser diferente. Solamente eres una persona con dificultades para comunicarse con los demás, pero con muchos deseos de superarlas.

Falta de confianza

Una persona tímida es alguien con dificultades de socialización y falta de confianza en sí misma que no le permiten expresarse.

En familia

La timidez puede superarse, desde dentro de la familia para que ellos fomenten a sus hijos desde la niñez, la confianza a través de las palabras, los gestos y las caricias.

Consejos para liberarte

– Piensa siempre en ser más abierto a los demás

– Reemplaza los pensamientos desalentadores con acción que signifique progreso.

– Fija metas realistas y significativas.

– Aprende a relajarte y ha encararte a la inquietud.

– Ensaya de antemano qué hacer en las situaciones.

– Aumenta poco a poco tu confianza con buenas experiencias.

– Recuerda que hay diferencias de opinión y los demás se equivocan.

– Practica para mejorar las actitudes que tienes y adquiere otras.

– Esfuérzate por mostrar amor a otros.

– Viste con buen gusto y haz lo que tienes que hacer con confianza.

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