Sigo gestionando no pensar en ti
tú, metida en este retrato de mi ayer
que se mueve como teniendo más vida
que esta mitad de día que ha estado nublado
haciéndome preguntas de tu cuerpo,
pero sólo provocan sus preguntas en mí
una guerra civil en la que muero en cada paso
que no vivo.
Quisiera creer que rebasando la puerta todo
está hecho de autos, de cemento y metal, de zombis
que no sienten más que yo lo que yo tengo
por vos, que no le harás caso a mi esperanza
ni a las hojas de ese árbol que te llaman
ayudadas del viento que refrescó tibias mis caricias
en tu cara.
No dejaré de pedir el no pensar en ti
de rogarle a algún ángel que aniquile
el rojo espectro de tu recuerdo.
Sigo gestionando no cavilar, no desearte
vestida de tu piel dorada de tu fuego
aunque me responda “no” cada instante.