- Foro regional emite petición
Juan Carlos [email protected]
Delegados de once países latinoamericanos coincidieron, durante un foro celebrado recientemente, que debe haber una moratoria en la producción, procesamiento y comercialización de productos genéticamente modificados o transgénicos, mientras no se demuestre que son inocuos para la salud de los consumidores y perjudiciales para el medio ambiente.
Aracelly Chávez, representante de la Liga de Defensa del Consumidor de Nicaragua (Lideconic) y quien estuvo presente en el foro, manifestó que el rápido crecimiento de la industria biotecnológica, principalmente la relacionada con la agricultura y ganadería es un tema que preocupa debido a los posibles efectos nocivos que puden provocar .
“Es un tema que preocupa a las organizaciones progresistas, por los potenciales efectos en la salud de los consumidores y sobre algunas poblaciones biológicas que forman parte importante del ecosistema”, comentó.
Dijo que “la producción, procesamiento y comercialización de transgénicos es un tema que tiene que ver con la salud pública, la seguridad y soberanía alimentaria y el medio ambiente”.
ACCIONES CONJUNTAS
Chávez indicó que los organismos presentes en ese foro, acordaron en trabajar para que los gobiernos de la región ratifiquen el protocolo de bioseguridad que garantiza que no se introduzcan organismos genéticamente manipulados.
Manifestó que en Nicaragua se retomarán las acciones para que la Corte Suprema de Justicia se pronuncie alrededor de un recurso por inconstitucionalidad que sometieron las organizaciones de la sociedad civil para la derogación de la Ley 318, la que permite patentar innovaciones genéticas.
Durante el foro se presentaron ponencias sobre los efectos nocivos del consumo de transgénicos, tales como las alergias, resistencia a antibióticos, entre otros.
Además que los alimentos transgénicos deberían ser etiquetados para que el consumidor tenga la opción de elegir libremente y asumir los riesgos que su consumo representa.
Chávez reiteró que en Nicaragua existen o se expenden unos 32 alimentos sospechosos de contener material genéticamente modificado.