Mario Fulvio [email protected]
La capacitación en este tiempo de competencia, libre mercado y globalización, es para la empresa moderna una verdadera necesidad.
Se puede comparar la capacitación con el trabajo de mantenimiento que requiere un motor para garantizar la buena marcha de todas sus piezas, y con ello su rendimiento presente y futuro. Si el mantenimiento falla, el motor se estanca y termina por destruirse.
La necesidad que tiene la empresa moderna de capacitar a su personal es una tarea que promueven los ejecutivos José Ángel Leytón Vaughan y Bayardo Vaughan Tejada, expertos en fortalecimiento organizacional.
LA PRENSA.– ¿Cómo podrían ustedes concretar las ventajas de la capacitación?
José Ángel Leytón.– La capacitación del personal marca una diferencia importante entre las empresas. Las empresas que invierten en capacitar a su personal son más eficientes, mantienen un clima organizacional más sano, mejoran las relaciones interpersonales, estimulan la creatividad y asumen las actividades con niveles de compromiso más elevado.
Las actividades de capacitación brindan más herramientas para el mejor desempeño de las labores, motivan y facilitan el trabajo y elevan los niveles de efectividad. Dentro del paradigma “Ganar–Ganar” obtienen más beneficios los empleados, las empresas y los clientes.
LP.- Algunos sostienen que pueden tener éxito sin necesidad de capacitación.
Bayardo Vaughan.- La capacitación es parte del mantenimiento que requieren los grupos para ser eficientes. El no capacitar no implica dejar de existir, pero es como el aserrador que no se interesa en afilar la sierra porque tiene mucho que aserrar y no tiene tiempo ni ve necesario detenerse en la perfección del corte. Los grupos se desgastan, las personas se desgastan, los conocimientos y las técnicas se vuelven obsoletas. La capacitación es la acción revitalizadora que nos ayuda a imprimir mejoría incesante en lo que hacemos. No hacerlo nos coloca en situación de vulnerabilidad como personas o como empresa.
LP.- ¿Beneficia la capacitación al personal o solamente a las empresas?
BV.- La capacitación brinda desarrollo personal. Adquirir conocimientos nos actualiza, se elevan los niveles de satisfacción y se entra a un ciclo de productividad, eficiencia y mejoría incesante, puesto que la satisfacción genera una poderosa energía positiva que propicia el descubrimiento y desarrollo de más capacidades y habilidades.
Esto es muy importante porque desempeñar un cargo en una empresa implica asumir un compromiso con el grupo, consigo mismo y con el país. Este principio es válido para cualquier cargo porque en una organización cada persona tiene su razón de ser, es necesaria, nadie está sobrando, todos somos importantes.
De esos debemos estar conscientes porque muchas veces nosotros mismos restamos importancia a nuestras ocupaciones y a las de los demás, utilizando expresiones como: sos un simple vigilante, una triste secretaria, una pobre afanadora, etc.
LP.- ¿Será práctico utilizar la capacitación en momentos de recesión como los que padecemos?
JAL.- Ciertamente, en estos momentos la economía del país experimenta el fenómeno que usted señala, el cual se manifiesta a través de una reducción en las oportunidades de negocios, de ventas, de empleo. Este fenómeno impacta en el personal de las organizaciones, empresas y la población en general, provocando inestabilidad emocional que se manifiesta en incertidumbre, desmotivación, frustración, depresión, angustia y ansiedad.
Enfrentar estos problemas requiere de una energía proactiva, o sea la búsqueda de soluciones desde nuestras posibilidades, práctica que nos lleva a descubrir habilidades y potencialidades desconocidas.
La capacitación que se debe brindar tiene que ser transformadora, es un espacio de reflexión necesario para estimular la conducta proactiva, el trabajo de equipo en la búsqueda del beneficio común, o sea pensar en que todos ganemos.
LP.- Entonces, ¿qué metodología es la que debe utilizarse?
JAL.- Nuestra capacitación es vivencial, el participante aprende de su propia experiencia, saca sus propias conclusiones y aprendizaje, lo que le hace obtener como ganancia el descubrir que todos somos mucho más capaces de lo que creemos.
Nuestra metodología rompe la monotonía, despierta los sentidos, contribuye a elevar nuestra capacidad para aportar ideas, facilitar los procesos y solucionar las dificultades propias que en lugar de fastidiarnos se conviertan en retos que estimulen nuestra creatividad.