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El infanticidio de Saguatepe aún no se aclara. La Policía de Boaco se trasladó ayer a esa comunidad, situada a nueve kilómetros de la ciudad, para constatar las declaraciones de los posibles implicados en el asesinato de dos menores.
En especial las autoridades se dedicaron a confirmar la versión que diera Justina Soza, tía política de los hermanos Juan Antonio y Katerin González Cano, de nueve y tres años, respectivamente, quienes murieron el pasado martes, luego de recibir mortales machetazos.
Soza se convirtió en sospechosa para las autoridades luego que se supiera que ella había amenazado de muerte a la madre de los niños asesinados, Celina Cano.
Cano recordó que en esa ocasión Soza profirió la amenaza en presencia de los hijos de ambas, todos menores de edad.
Y hace tan sólo una semana, el mayor de los vástagos de Soza, de 11 años, había repetido el amago a sus primos.
El disgusto entre las cuñadas tiene su origen en la propiedad. Soza estaba molesta porque Cano ocupaba un pedazo de tierra de la finca propiedad de Carmelo López, esposo de Soza y hermano de Cano.
Otro indicio es que el día en que se descubrieron los cadáveres de los niños, Soza, la vecina más próxima del sangriento escenario, tomó sus pertenencias y a sus hijos y se marchó a Santa Lucía.
Felipe Escobar, comisionado de la Policía de Boaco, se mostró cauteloso y no quiso emitir un juicio hasta que no se confirmen debidamente sus pesquisas.
Será hoy cuando se conozcan los resultados de las averiguaciones policiales.