Ana Fernández (AFP)
BRASILIA.- Brasil, que se ha mostrado cooperativo y comprensivo con la crisis en Argentina y las medidas adoptadas para superarla, se encuentra preocupado por las consecuencias que tendrá en su propia situación económica a corto plazo y en el futuro del Mercosur.
Es que la crisis argentina ha llegado en un momento de incertidumbre en el campo político brasileño, cuya indefinición está ahuyentando a los inversores extranjeros, que esperan los resultados de las elecciones presidenciales de octubre del próximo año, y también en el plano económico, por la crisis energética que amenaza con socavar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
Inicialmente previsto en 4.5%, el Banco Central lo revisó a la baja a 2.8%, mientras que la inflación se está disparando como consecuencia de las fuertes presiones del mercado sobre el real —que ha perdido en lo que va del año cerca del 27%— y acabará el año en el 5.8%, según las últimas previsiones, frente a la meta inicial del 4%.
La “volatilidad” de los mercados de capital y la “interconectabilidad” que hacen los inversores son, para el coordinador general del grupo de coyuntura internacional de la Universidad de Sao Paulo, Gilberto Dupas, las principales causas de las dificultades que está sufriendo Brasil en este momento, como una consecuencia de la crisis en su principal socio del Mercosur.
Dupas asegura que a mediano y largo plazo la crisis en el país vecino, que sólo se solucionará con la “devaluación del peso”, no va a tener mayores consecuencias por las especificidades de la economía brasileña.