- Vacunas comestibles claves para mejorar la inmunización de muchas enfermedades
- Los científicos desarrollan la proteína viral encontrada en el tabaco, en plantas alimenticias, incluyendo arroz y lechuga
Tomado de Revista Biotecnología
Los científicos de la Universidad australiana de Monash, desarrollaron con éxito una planta transgénica que contiene la vacuna del sarampión, técnica que puede conducir eventualmente a programas sencillos y más baratos de inmunización para un mayor rango de enfermedades virales, incluyendo el SIDA y la malaria.
Al publicar sus resultados en el prestigioso diario ‘Vaccine’, de Australia, el equipo de investigadores de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Alfred Hospital, concluyó que la vacuna comestible sí es posible.
“Este estudio demuestra que la vacunación oral que utiliza plantas transgénicas es un acercamiento viable al desarrollo de vacunas comestibles contra el sarampión”, concluyeron los investigadores.
Agregaron que la “disponibilidad de una vacuna comestible como componente de una cosecha de frutas o vegetales incrementará la cobertura de vacunación, proporcionando un paquete de distribución barato y relativamente estable. Una vacuna así tendría mayor potencial para aumentar las tasas de inmunización hasta eliminar las enfermedades”.
HOJA DE TABACO CONTIENE PROTENIA VIRAL
El equipo conducido por el profesor Steve Wesselingh, produjo con éxito una hoja de tabaco que contiene una proteína viral encontrada en el virus del sarampión. Cuando la planta fue procesada y se alimentó con ella a los ratones, su sistema inmunológico respondió produciendo anticuerpos protectores. La prueba ahora ha comenzado con primates.
Los científicos desarrollan esta proteína en plantas alimenticias, incluyendo arroz y lechuga, destacando su interés por incorporarla en alimentos para niños.
“No hay verdaderas razones por las que no podamos trabajar con cualquier tipo de alimento, pero creemos que la harina de arroz, cuando se mezcla con leche en polvo como alimento infantil, es una simple y barata opción (de inmunización) incluso para los más pobres o (la más) alejada comunidad, dijo el profesor Wesselingh.
El equipo de investigación ha comenzado a experimentar con una combinación de vacunas comestibles e inyectables en etapas tempranas del SIDA (VIH) y la malaria.
“La respuesta a los problemas del VIH y la malaria en muchas partes del mundo pasa por el desarrollo de una vacuna que pueda ser administrada fácilmente. No hay duda sobre eso”, dijo Wesselingh. (www.monash.com)
VACUNAS ALIMENTO NO CONTIENEN TODO EL VIRUS
La búsqueda de nuevas y mejores maneras de inmunización contra enfermedades infecciosas ha conducido a una variedad de opciones a las inyecciones, entre ellas la vacuna alimento, que proporciona el más alto potencial en este campo.
Las vacunas actuales contra el sarampión se elaboran a partir del virus real y trabajan preparando el sistema inmunológico para atacar si se le expone a un asalto completo del virus.
En contraste, las vacunas-alimento o vacunas-planta cuentan en el gen del virus del sarampión para que la proteína “H” sea genéticamente clonada dentro de la planta.
La proteína “H” se localiza en la parte exterior del virus y su papel es provocar la inmunorrespuesta del organismo.
Las vacunas comestibles, por tanto, no contienen todo el virus vivo, sino únicamente la proteína dominante para accionar la inmunorrespuesta.
MORTAL ENFERMEDAD
– El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que, en los casos más serios, puede conducir a la pulmonía, a la encefalitis e incluso a la muerte. Aunque el sarampión se puede prevenir con eficacia por una vacuna inyectada, todavía causa hasta un millón de muertes anuales, sobre todo entre niños y jóvenes en países en vías de desarrollo.
– En estos países, el acceso a la vacuna inyectable está limitando a la población más pobre por muchos factores, entre los que se incluyen la necesidad de proporcionar refrigeración para el almacenamiento y el transporte, y por la carencia de personal médico adecuadamente entrenado para administrador la vacuna.
– En otros países, incluyendo Australia, el Reino Unido y los Estados Unidos, los brotes del sarampión siguen siendo comunes entre algunos grupos étnicos y otras personas con las que se trata de actuar sobre los efectos secundarios de la vacuna.