Gustavo Ortega [email protected]
Cuando Francisca Rojas salió de Nueva Guinea en 1987 rumbo a Estados Unidos, para reencontrarse con dos de sus tres hijos que un año antes habían salido rumbo a México, nunca se imaginó que 14 años después estaría gozosa y rebozante de orgullo por los logros de sus hijos mayores que hoy en día son compartidos con los hermanos “cumiches” que ya forman parte del staff de una dinámica empresa,
“Al inicio fue duro, mis hijos trabajaban en lo que saliera, yo vine a trabajar a una factoría (fábrica) de textiles, era difícil, ser una madre soltera con cuatro hijos (se divorció en Nicaragua), pero salimos adelante gracias a Dios, me tocaba viajar largas distancias en metro y autobús”, comenta la matrona de la familia.
Doña “Fran” como le dicen cariñosamente sus hijos, llegó a Estados Unidos con su hija menor Azucena que ahora se dedica a los registros contables de la empresa familiar, pero aun no estaba completo el reencuentro, Marlon el menor de sus hijos varones, estuvo en México hasta 1994, al llegar a Estados Unidos se dedicó a varios oficios y hoy en día es el supervisor de la compañía.
“Hoy en día estoy feliz y orgullosa de mis hijos, pero aun sueño con el reencuentro total”, comenta con tono de nostalgia al recordar a la única hija que reside en Managua, Elliett, quien se dedica a administrar un par de proyectos de la cooperación europea.
Ahora doña “Fran” se dedica “al peor de los empleos, ser ama de casa”, según comentó lo que le da la oportunidad de cuidar a su nieta de nueve meses, hija de Azucena y departir por ratos con el resto de nietos, “esa es la alegría de una abuela”, señaló.
GENARO’S PRODUCE
Pasó mucho tiempo para que Genaro y su hermano Teodoro Aragón juntaran el capital para fundar Genaro’s Produce (se pronuncia produs), empresa dedicada al comercio de vegetales, frutas y legumbres.
Genaro es el presidente y Teodoro es el vicepresidente, comparten la dirección de la empresa, la que se caracteriza por mantener un ambiente jovial y desordenado, características propias del giro del negocio.
Gritos, teléfonos en permanente sonido, camiones estacionados, se confunden con un peculiar conversatorio bilingüe y el ir y venir de grúas que se dedican a cargar y descargar las decenas de variedades de frutas, legumbres y verduras que ahí se ofrecen.
“El negocio es rentable, claro que lo es”, asegura Genaro de 33 años, con su singular acento caribeño que caracteriza a la comunidad de nicas que mantiene contactos permanentes y de antaño con cubanos y puertorriqueños.
La actividad inicia desde las dos de la mañana, el gélido ambiente de junio, propio de los días de tormenta, acompaña este reportaje. Empiezan los pedidos, hay que garantizar primero los clientes a domicilio, en su mayoría restaurantes y supermercados. De ahí en adelante, hasta las dos de la tarde, la actividad no cesa.
La entrevista con Genaro, que tardó casi dos horas por las constantes interrupciones, al menos se facturaron 30 transacciones, Rosa Amelia, su esposa es la encargada de la recepción del dinero, “así lo mantengo a mecate corto” dice con la picardía propia de las mujeres nicaragüenses.
“Comenzamos como todo mundo, trabajando para otras personas por un salario y escalando día a día para salir adelante”, indicó.
Dijo haberse desarrollado en un negocio similar en el que trabajó 13 años, “comencé de carretillero hasta llegar a ser manager (gerente) general de la compañía, aprendí a ser a lo que ahora me dedico”.
Teodoro, el vicepresidente de la compañía, es de menos hablar y al enterarse de la entrevista prefirió dedicarse de lleno a la faena.
Genaro coordina las ventas y por ser especialista es quien tiene la última palabra en las transacciones.
Para instalar la empresa, los dos socios aportaron el capital, “pero también tomamos un préstamo hipotecario sobre mi casa, pero ya estamos solventes”.
Hoy en día cuentan con 19 empleados en su mayoría nicaragüenses, los que se encargan de movilizar unos 24,000 cajas de productos a la semana.
CONFIADO EN EL NEGOCIO
– Después de trece años, concretaron el sueño, los hermanos Aragón Rojas cuentan con su propia empresa de produce (produs) que en ingles significa vegetales, frutas o legumbres y están confiados en que la rentabilidad que gozan perdurará.
– “Es un negocio de comida y eso nunca deja de venderse, toda la gente necesita comer. Son frutas y vegetales. Es arriesgado porque si no lo vendes se pierden, es un negocio de demanda… yo digo que para todos los que inmigramos que el que viene con un sueño puede hacerlo realidad”, indicó Genaro, presidente de la compañía de su mismo nombre.
– Asegura que cualquiera puede llegar sin dinero en la bolsa, “al cabo de seis años puedes llegar a ser un empresario de éxito, eso amerita mucha responsabilidad y esfuerzos”.
– El empresario cree que todo el éxito logrado hubiera sido difícil realizarlo en Nicaragua, “porque este país (EE.UU.) te brinda la oportunidad de aprender y superarte, cuando tienes un dólar mañana querrás dos y si tienes dos querrás tres. Este país te da el rigor para salir adelante”.
– Los hermanos empresarios calculan ganancias de unos 60,000 dólares anuales.