Gustavo Ortega Campos [email protected]
Los otrora “enemigos del imperialismo”, los sandinistas, cuentan con una presencia que ya no pasa inadvertida entre los exiliados nicas radicados en la llamada “Capital del Sol”, Miami.
Esos exiliados son los mismos que en su gran mayoría abandonaron Nicaragua durante el gobierno sandinista, pero que ahora dicen confiar en un cambio “rotundo” del partido rojinegro que gobernó el país en la década de los años 1980.
Ernesto Campos, dirigente sandinista en Miami, dijo que esperan dar constancia de su “mayoritaria” presencia durante la celebración del 22 aniversario de la revolución que dirigieron los guerrilleros de ese partido para derribar a la dictadura de la familia Somoza.
Aseguró que a medida que se va desarrollando la contienda electoral, “hay más gente que se suma al sandinismo en Miami, incluyendo ex guardias somocistas. Ya no los vemos como asesinos, hemos querido hacer una reconciliación que lleve a la paz de Nicaragua”.
Campos, quien llegó exiliado a Miami en 1985, se considera amigo de altos guardias somocistas a quienes ha “invitado” a visitar Nicaragua sin temor a represalias.
“Yo soy de Masaya, y tengo amistades de alto rango en la GN, que reprimieron a la población, pero yo les digo que ahora la gente ya no está con la cosa de que ya no pueden entrar (los ex guardias somocistas) al país”, comentó.
El dirigente sandinista llegó a Miami desde México, “por razones que no eran políticas, salí sin problemas políticos de ninguna clase, ni tampoco económicos, me quise venir, eso es todo”.
Con 16 años en Miami, Campos hizo historia de su simpatía por el Frente Sandinista, cuyo gobierno lo becó en la Unión Soviética a inicios de los años 80, “al regresar de la beca decidí venir a Miami”, comentó.
Los señalamientos adversos al sandinismo los justificó, porque “gobernamos con la presión de un embargo, mientras que ahora se gobierna sin presión, si resulta electo el sandinismo democráticamente el gobierno de Estados Unidos deberá reconocerlo, el Frente Sandinista es la voz del pueblo”.
Esta agrupación asegura mantener contactos “directos” con Daniel Ortega y Tomás Borge, “nos comunicamos directamente para que ellos bajen las orientaciones”, confirmó.
Javier Cárdenas, también directivo sandinista en esta ciudad, dijo sentirse preocupado por los problemas de estatus migratorio de los nicaragüenses, “la gente tiene miedo de confirmar su apoyo al comandante Daniel (Ortega) porque hay amenazas de perjudicar la estadía”.
Cárdenas, de 41 años, dijo haber trabajado en el Ministerio del Interior sandinista. “Yo estaba bien en Nicaragua, pero desgraciadamente fomentaron una guerra, financiaron 20,000 Reagan y Bush, ¿por qué ahora no podemos trabajar acá? Vinimos a sufrir, el hecho de haber venido no significa que hayamos dejado de ser sandinistas”. El ex militar sandinista tiene 14 años de residir en los Estados Unidos.