Martha Danelia Corea [email protected]
Las negociaciones bilaterales entre Nicaragua y México encaminadas a establecer un Tratado de Libre Comercio (TLC), iniciaron oficialmente en julio de 1991.
Estas negociaciones tuvieron su origen seis meses antes, en enero, con la firma de los Acuerdos de Tuxtla, donde los presidentes de Centroamérica y México asumieron el compromiso de establecer una zona de libre comercio con el fin de lograr mayores niveles de competitividad frente al resto del mundo.
Fueron más de seis años de negociaciones, las que concluyeron en septiembre de 1997.
Estas negociaciones se concretaron el 18 de diciembre de 1997 con la firma del TLC entre la República de Nicaragua y los Estados Unidos Mexicanos, el cual fue suscrito por los mandatarios de ambos países, Arnoldo Alemán y Ernesto Zedillo (en ese entonces), respectivamente.
Este tratado fue suscrito con el fin de atraer inversiones a Nicaragua, tanto mexicanas como de terceros países que quisieran a través de Nicaragua ingresar al mercado mexicano; lograr el desarrollo y diversificaciones de las exportaciones; la compra de bienes de capital, insumos, materias primas y bienes intermedios a precios favorables.
Otro de los objetivos, por los cuales fue suscrito el TLC, era promover la competencia leal en el comercio, proteger y hacer valer los derechos de propiedad intelectual, establecer lineamientos para la ulterior cooperación entre las partes y crear procedimientos eficaces para la aplicación y cumplimiento del mismo.
Este acuerdo comercial consta de 24 capítulos, donde se contemplan aspectos normativos del comercio, los mecanismos de eliminación de las barreras no arancelarias y los de reducción arancelarias.
Además, establecen cuotas fijas para la importación al mercado mexicano de productos como la carne, queso, leche en polvo y frijoles.
El TLC entre Nicaragua y México entró en vigencia el primero de julio de 1998, por lo que ayer cumplió tres años de puesta en práctica.