- Estuvo 37 días en Cuidados Intensivos con pocas probabilidades de vida. Es sordomudo, y estaba encadenado cuando la casa se incendió
Gabriela Roa [email protected]
Después de luchar por más de un mes, entre la vida y la muerte, el niño Marvin Bravo Sequeira, de 13 años, se recupera milagrosamente de las quemaduras de segundo y tercer grados que afectaron el 47 por ciento de su cuerpo.
En una camilla de la unidad de quemados del Hospital “Fernando Vélez Páiz”, Marvin ha emprendido una nueva vida junto a su madre Pastora Sequeira Sánchez.
Ambos pretenden olvidar que hace más de un mes las llamas silenciaron la vida de uno de los siete hijos de Pastora, marcaron a Marvin para toda la vida y acabaron con su vivienda humilde y todas sus pertenencias.
La casita, de ripios de madera y latas, estaba ubicada en el kilómetro siete y medio de la Carretera Sur, y comenzó a incendiarse a eso de las nueve de la noche del 15 de mayo pasado, con Marvin y cinco de sus hermanitos adentro.
Al momento del accidente, Pastora se hallaba trabajando como doméstica en otro sitio, acompañada por su niña menor, sin siquiera imaginar que las llamas amenazaban la vida de sus otros hijos.
Jeannette (de 12 años), Pastora (9), Antonio (7) y Juanita (2) lograron escapar ilesos del incendio, pero Ana María (5) falleció esa noche entre las llamas.
SE LE METÍA A LOS CARROS
Marvin, un niño sordomudo, fue el último en salir de la casa en llamas, porque su propia madre lo había dejado encadenado.
“Yo sé que en la calle corría más peligro”, dijo su madre intentando justificar la decisión de encadenarlo. “El niño es sordo mudo de nacimiento, estaba amarrado porque era muy inquieto, se le metía a los carros y en varias ocasiones me lo atropellaron”.
Agregó que el menor se le desaparecía por varios días. “Una vez se me perdió por un mes, y lo fui a traer a una repostería ubicada por el Mercado Roberto Huembes, a donde Marvin llegaba a pedir comida”.
Según Pastora, lo dejaba encadenado por ratos, mientras ella se iba a planchar y lavar para mantener a todos sus hijos, porque su compañero de vida desde los 17 años de edad, y padre de sus hijos, no les ayudaba.
Marvin Bravo Baltodano, padre de los siete pequeños, está desaparecido desde el día en que ocurrió el incendio, y según Pastora solía maltratar a los niños.
“Los vecinos dicen que cuando la casa se incendió, él huyo, a pesar de que la gente le decía que acudiera a socorrer a los niños”, relató la mujer.
Fueron los vecinos los que lograron cortar las cadenas que ataban a Marvin y lo llevaron de inmediato al Hospital Materno Infantil “Fernando Vélez Páiz”.
El menor ingresó al hospital a las 10:45 de la noche, con quemaduras severas en la pierna izquierda, parte del brazo izquierdo, el tórax, la oreja izquierda, parte de la espalda y cuello.
A las dos de la mañana fue intervenido quirúrgicamente, con el fin de quitarle el tejido dañado, y luego pasó a la Unidad de Cuidados Intensivos donde permaneció durante 37 días en estado delicado y con pocas probabilidades de vida.
Su madre recordó con lagrimas en los ojos que al llegar al hospital, aún sin recuperarse por completo del shock, el médico le advirtió que no guardara esperanzas, porque lo más probable era que el niño muriera.
“Cómo no, doctor, sálvemelo, yo sé que Dios me lo va dejar, yo no puedo perder a dos”, le dijo gritando, y cada vez que se acuerda sufre.
Desde entonces Pastora se aferró a las oraciones, pidiéndole un milagro a Dios. Ahora Marvin está en recuperación, pero los médicos tuvieron que amputarle la pierna izquierda, producto de una infección profunda.
Pastora le repite a Marvin que pronto se va recuperar totalmente y saldrá del hospital. Él sólo le levanta la mano o le cierra los ojos; esa seña significa un sí.
“Es cierto que el medicamento es bueno, pero yo sé que el amor que le doy, es el que lo ha hecho vivir”, dice Pastora.
PASTORA PIDE TRABAJO
EL Hospital “Fernando Vélez Páiz” solicitó el apoyo a la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua, para salvar a Marvin Bravo Sequeira.
La Asociación le ha suministrado tratamiento al niño, que incluye el antibiótico Tienan, Albúmina Humana, nutrición, y la atención de sus médicos y enfermeras.
La Albúmina Humana es importante para la recuperación del líquido que perdió el menor producto de las quemaduras.
Hasta el momento se calcula que la Asociación ha invertido en la recuperación de Marvin alrededor de 42,032 córdobas.
“Lo importante no es cuánto se gaste, sino que los resultados sean positivos”, dijo Xiomara Argeñal, asistente de la presidencia de la Asociación.
Pastora esta sin trabajo, cuidando las 24 horas del día a Marvin, mientras el resto de sus hijos se encuentran protegidos por una vecina. Por tanto, solicita que las personas que la puedan ayudar la busquen en la Unidad de Quemados del Hospital “Fernando Vélez Páiz”.