Estimada psicóloga: Mi caso es el siguiente: soy una chica de 26 años de edad, con once años de casada y con una niña de ocho años de edad, todos estos años de casada han sido un calvario debido que mi esposo no me valora, actualmente estamos separados, ya que me cansé de las faltas de respeto e inmoralidad.
Con ésta sería la tercera separación y siempre por los mismos motivos, las dos anteriores lo perdoné, pero ahora tengo miedo y creo que lo peor de todo es que no confío en él y no lo amo, y pienso que dejé de amarlo, debido a su comportamiento.
Hace cuatro meses atrás conocí a un hombre que me trata súper bien. Desgraciadamente lo conocí muy tarde, ya que él es casado, es extranjero, pero vive en Nicaragua.
Comenzó mandándome notitas muy románticas las cuales contestaba de la misma manera, luego muchas llamadas por teléfono, eso para nosotros dos es como el alimento diario para que la relación se fortalezca. Esta relación amorosa la llevamos con mucha discreción, debido a que trabajamos en el mismo sitio.
Me gustaría que me dé un buen consejo, porque me siento muy confundida, debido que no sé si estaría en lo correcto, si perdono a mi esposo que tanto daño me ha hecho, o seguir con esta relación que me hace sentir viva otra vez.
Respuesta: Antes que nada, agradezco la confianza que has depositado en mí, aún sin conocerme. Percibo en tus palabras la angustia que esta situación te genera.
En tu confusión te has detenido a pensar racionalmente sobre ¿qué es lo que querés para tu vida? has vivido once años teniendo una relación con una persona que decís no te valora ni te respeta, situación que aún no has aclarado ni la has limitado con vos misma ni con él. Definir tu relación con tu esposo es lo primero que deberías hacer, ya que iniciar una nueva relación arrastrando cosas pendientes de la otra no te permiten vivirla ni sentirla (ninguna de las dos) a plenitud.
Haz un análisis con vos misma, mira hacia adentro, explora tus sentimientos y pensamientos y dales el orden que merecen y que vos debés tener para poder funcionar. Ante tu experiencia ya no sustenta aquella frase que dice que el matrimonio es hasta que la muerte nos separe, si ya tu cuerpo y tu mente lo rechazan por todo lo negativo que él ha aportado a la relación.
Recuerda que la relación de pareja funciona con lo que ambos aportan o se niegan a dar. Sería honesto entonces de tu parte dejar solucionada para ya tu decisión con tu esposo, ser firme y luego planteársela y que tus actos sean consecuentes con tu decisión, sin miedos ni culpa.
Luego que hayas concluido con esa parte, estás en la responsabilidad y la obligación de preguntarte si estás lista para enfrentar otra relación con todos los riesgos con que ya diste inicio a ésta.
Tal vez te sirva preguntarte ¿qué buscas en un hombre? ¿qué llene tus vacíos y te dé protección para sentirte segura, amor y atención para sentirte amada? ¿O un hombre con quien compartir, tener la libertad de que ambos puedan decidir el cómo, el dónde y las condiciones en que se va a dar la relación?.
Tenés esa posibilidad en tu nueva relación o te has adaptado y aceptado pasivamente las condiciones que él te brinda para darte sus migajas de amor, y tiempo.
Es importante que cuando hagas tus conclusiones y tomes tus decisiones, introduzcas en tu mente que el respeto, amor, seguridad y confianza inician desde vos misma. Sos la responsable de darte a vos misma el mayor porcentaje de esos elementos y buscar en los otros el complemento.
Estás joven, tenés tiempo para que seás honesta, porque hay momentos que vivimos que son fugaces y se viven con mucha intensidad y pasión, pero que también de la misma forma que llegan se van.
Preguntate ¿qué tienen para ofrecerte los dos? ¿qué garantías reales y palpables tenés para arriesgarte en cualquiera de las dos situaciones?. En esta historia quién es la persona más importante vos o ellos.
Vos sos la única responsable de tus decisiones y cuando éstas son asumidas con madurez muchas veces causan dolor, pero después del dolor viene la calma y hay paz. Lo que es más importante para con vos misma. No tengás miedo a ser criticada y ser firme al decidir, porque no es saludable vivir una relación que nos hace daño y que genera en nosotras angustias, inseguridades ni miedos.