Elián González jugando en la casa de sus parientes en Miami, antes de su partida definitiva a Cuba junto a su padre. LA PRENSA/ARCHIVO.

Elián, siempre en la “batalla” del castrismo

Mañana será un año del fin de la saga del balserito Sito Martínez (EFE) LA HABANA.- El niño “balsero” Elián González, de cuyo regreso a Cuba se cumplirá un año mañana, apenas ha aparecido en público desde entonces, pero su odisea es aún la musa de la actual “ofensiva ideológica” del gobierno cubano contra la […]

  • Mañana será un año del fin de la saga del balserito

Sito Martínez (EFE)

LA HABANA.- El niño “balsero” Elián González, de cuyo regreso a Cuba se cumplirá un año mañana, apenas ha aparecido en público desde entonces, pero su odisea es aún la musa de la actual “ofensiva ideológica” del gobierno cubano contra la política de EE.UU.

El niño, de siete años, volvió a su país en brazos de su padre, Juan Miguel González, el 28 de junio de 2000, tras siete meses de disputa política, legal y familiar con unos parientes lejanos de Miami (EE.UU.) que lo recogieron tras sobrevivir a un naufragio de inmigrantes ilegales (balseros) en el que murió su madre.

La vuelta de Elián fue considerada una victoria de la revolución frente a su tradicional enemigo, Estados Unidos, y los sectores más duros del exilio anticastrista, la cual, además, reforzó su liderazgo interno, especialmente entre los jóvenes.

Durante su estancia en territorio norteamericano, la figura del niño se convirtió en un icono portado en carteles y camisetas por los millones de personas que se movilizaron en todo el país, convocadas por el Partido Comunista y organizaciones afines, para reclamar su regreso.

En medio de los rigores económicos del período especial que comenzó con el derrumbe del bloque soviético, los cubanos se apiñaron en torno al niño.

CASTRO APROVECHA SAGA DEL NIÑO

El presidente cubano, Fidel Castro, que calificó de “gigantes morales” al padre y al niño, había advertido de que no pretendía convertir a Elián en un símbolo revolucionario, sino que se reincorporara a su vida normal.

Pero el máximo líder cubano aprovechó el impulso tomado por la campaña en pro de la liberación del menor para declarar una nueva “batalla de ideas” contra la política estadounidense hacia la isla.

Tras pasar tres semanas en un chalé del residencial barrio habanero de Miramar, la familia González volvió discretamente a su casa en su natal localidad de Cárdenas, unos 140 kilómetros al este de la capital.

La vivienda fue reacondicionada, así como la escuela donde Elián estudia segundo grado, tras recibir un cursillo intensivo para aprobar el curso anterior, y ambas están sometidas a la discreta vigilancia de la policía, aparentemente por temor a un posible secuestro, según vecinos.

Tras pasar siete meses bajo el constante asedio de la prensa y de las cámaras, el niño sólo ha aparecido en la televisión un par de veces y en ocasiones señaladas.

Castro asistió el pasado 6 de diciembre al cumpleaños de Elián en la escuela de Cárdenas, donde también lo visitaron el jefe del Estado de la República Sudafricana, Thabo Mbeki, y Sam Ciancio, uno de los dos pescadores estadounidenses que lo rescataron.

Su padre ha tenido mayor protagonismo. Aunque sigue trabajando en el mismo centro turístico, ha aparecido al lado de Castro en señaladas ocasiones, como durante la conmemoración del 40 aniversario del carácter socialista de la revolución, y ha sido nombrado miembro honorario de la Asociación de Ex Combatientes.  

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