¿Es Vidaurre el adecuado?

Douglas [email protected]

El partido conservador decidirá hoy quién será su candidato o candidata a vicepresidente de la República, pero es probable que elijan a una persona con más cualidades para candidato presidencial que para segundo en la fórmula, lo que abriría un nuevo dilema en esa organización con la siguiente interrogante: ¿Tienen el candidato presidencial adecuado o necesitan cambiarlo para buscar una posición mejor en los comicios?

En las elecciones de 1996, el Partido Conservador sólo consiguió el tres por ciento de la votación. Su candidato presidencial fue Noel Vidaurre, el mismo con el que competirán en noviembre próximo.

Sin embargo, las perspectivas de los conservadores este año son mejores que las de 1996, según las encuestas que al inicio del año reflejaron un ascenso en la intención de votos para el partido verde, que luego bajó pero se ha mantenido alta con relación a la campaña de 1996.

La encuesta de la empresa M&R, publicada en mayo pasado, indica que el Partido Conservador puede conseguir el 17.8 por ciento de los votos del cuatro de noviembre. Es un puntaje bueno pero se aprecia el descenso en la preferencia por los conservadores, porque Noel Vidaurre cayó del 21 por ciento en que se hallaba, meses atrás, empatado con el candidato liberal Enrique Bolaños.

Como muchos, tengo la impresión de que ese repunte de los conservadores es consecuencia de la corrupción excesiva de la administración de Arnoldo Alemán y el pacto que hicieron liberales y sandinistas, lo que condujo a un sector de la población a buscar otra opción política, favoreciendo a los verdes.

El clima se ha vuelto favorable a los conservadores desde antes de las elecciones municipales de noviembre del 2000 y aunque lo aprovecharon poco en ese momento, podrían mejorar su competencia en los comicios generales de noviembre, si seleccionan un candidato presidencial con más carisma.

Algunos directivos han comentado en privado que eligieron a Vidaurre porque carecen de un candidato mejor, lo que muestra la debilidad de ese partido ya que Vidaurre ha mostrado poca proyección entre los nicaragüenses. De acuerdo a la encuesta de CID-Gallup de marzo pasado, el 37 por ciento de los consultados no lo conocía o no tenía nada qué opinar de él.

Ahora, conscientes de la buena oportunidad que se les presenta, los conservadores quieren promover “la reconciliación” a través de su casilla electoral, aliándose con políticos de diferentes tendencias que se oponen a liberales constitucionalistas y sandinistas. Pero ese mismo afán pluralista los debería llevar a reconsiderar la candidatura presidencial.

Uno de sus líderes dijo estar anuente a ceder su puesto de diputado para los aliados. Lo mismo puede hacer Vidaurre, si valoran que Lucía Salvo o Mariano Fiallos pueden acarrear más votos a la casilla verde, como candidatos presidenciales. Su meta debe ser ganar y entre más votos, mejor.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí