Una de las líneas centrales de la campaña sandinista, que están impulsado sus dirigentes, apunta a vender la idea que los “sandinistas han cambiado”. Ya no son los de antes. Ahora son prósperos empresarios, defienden la propiedad privada, creen y respetan la libertad de prensa, la economía de mercado y la libre competencia, etc., etc. Se puede votar por ellos, pues han reconocido sus errores, se han arrepentido de ellos y han prometido no volver a cometerlos, se han convertido y son diferentes a los de ayer.
Esta estrategia parece estar dando resultado, pues esas afirmaciones ya las estamos escuchando de personas de reconocida trayectoria democrática, gente influyente en medios de comunicación de ese corte, políticos, que antes se opusieron tenazmente a los intentos rojinegros de volver al poder.
Ingenuidad o perversidad, pero verdad.
Este es un tema que merece reflexión.
¿Qué piensan los empresarios de medios y periodistas democráticos, sobre las expresiones de Tomás Borge, cuando los califica de “zopilotes”?
¿No es el mismo censurador de ayer?
¿Qué piensan los miles de nicaragüenses despojados de sus bienes, que aún no se los devuelven, sobre el respeto a la propiedad privada y al derecho?
¿Han cambiado los sandinistas? ¿Qué piensa esa valerosa víctima de la brutalidad humana? ¿Qué piensa Zoilamérica?
¿Han cambiado los sandinistas? ¿Ahora respetan a la niñez, a la mujer y a la familia como valores centrales de nuestra sociedad?
Creo que las interrogantes pueden multiplicarse. Cada lector puede hacer sus propias preguntas y sacar sus propias conclusiones.
En realidad… ¿Han cambiado los sandinistas?
Marina Stadthagen Icaza
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