El transporte es un derecho de movilización que tiene la ciudadanía, y si se quiere trasladar al público con eficiencia y comodidad no se puede hacer otra cosa que aceptar que el transporte como empresa en realidad no es rentable.
No es rentable en Nicaragua, así como tampoco es rentable en otros países como los EE.UU., Canadá, Inglaterra, Francia, etc. Prueba de esto: los enormes subsidios tanto directos como indirectos que reciben empresas ferroviarias, empresa de metro, aerolíneas y de buses y camiones de esos países.
El transporte en realidad es uno de los principales ejes que le da sostén a la economía. Nos preguntamos entonces, cómo resolver la actual crisis del transporte de Nicaragua de tal manera que el pueblo puede tener este servicio a un precio módico pensando inclusive en tarifas reducidas a estudiantes que se montan en un bus por medio de un carné comprado semanal, mensual o trimestral; tarifas especiales a comerciantes, a turistas, etc. Nada nuevo. Lo hacen en otros países.
Me atrevo a proponer:
Primeramente, que podríamos incluir en el presupuesto de la República una partida de subsidio, reduciendo otros gastos obviamente suntuarios, obligando desde luego a los transportistas a usar unidades cómodas y precios reducidos.
En segundo lugar podríamos pensar en la nacionalización del transporte, donde se valoriza cada unidad y el valor invertido en las rutas; se le paga a los dueños de esas rutas el valor real de las mismas, y el Estado de manera correcta administra el transporte poniendo a la disposición del público comodidad y precios bajos.
La tercera propuesta que se me ocurre sería que se forme una Asociación de Transportistas, donde se valora cada ruta y vehículo, se le da acciones a los dueños de unidades de transporte conforme a estos valores, y entre todos los accionistas en asamblea se elige una directiva que a su vez administra el sistema nacional de transporte.
Cada mes se distribuyen utilidades, cuando las hubiesen a cada accionista, según las acciones que cada quien tiene en esta asociación. Desde luego, que esta asociación tendría que ser subsidiada también.
El subsidio para el transporte no es agradable para un Estado porque en este rubro no hay rentabilidad directa, pero indirectamente desde el punto de vista macroeconómico sí es rentable, ya que permite impulsar los otros elementos de la economía nacional con el recurso de fuerza motriz que es la mano de obra de toda índole.
Alberto Suhr