La burla al pequeño agricultor

Carlos René Ramírez*

Los sandinistas proclamaron que estaban a favor del campesinado, que su revolución estaba dirigida a rescatar a los trabajadores y mencionaban una frase atribuida al líder liberal nacionalista Gral. Augusto C. Sandino “sólo los obreros y campesinos llegarán hasta el fin”. Dentro de su contexto marxista-sandinista despotricaron hasta el cansancio contra el “imperialismo yanqui”, la explotación del hombre por el hombre, anunciaron el poder del proletariado (la lucha de clases), pero la verdad que esto queda en los libros que leyeron, nunca estuvieron a favor del proletariado ni mucho menos a favor del pequeño agricultor. En ese tiempo expresaban que la revolución era de los obreros y no necesitaban sindicatos, y cualquier alteración justa como huelga era combatida ferozmente. En una ocasión el señor Jaime Wheelock dijo que a los huelguistas “les cortaremos los brazos”.

La bonanza alcanzada por el pequeño agricultor hasta junio de 1979 gracias al Programa de Crédito Rural del Banco Nacional de Nicaragua decayó estrepitosamente con las políticas populistas y demagógicas de los sandinistas, más aún dañaron a la clase que decían proteger, con la atomización del cooperativismo y la masificación del crédito con recomendaciones que si no lo podían pagar que no lo pagaran y les continuaban dando sin ton ni son, ni mucho menos asistencia técnica ni control de la prenda agraria, estableciéndose la Cultura del no pago” a cambio del favor político que continúan reclamando, que se extendió a los grandes privilegiados agricultores que obtenían financiamientos con la intención de no reembolsarlos.

Los que pregonaban su “amor” por el campesinado, cancelaron el Crédito Rural en marzo de 1988 en el mal llamado Banades y desde ese tiempo el pequeño agricultor no recibió habilitaciones para sus siembros, pasando por el Gobierno de doña Violeta cuyo apoderado general generalísimo Toño Lacayo, más bien puso en la Presidencia del Banco a inescrupulosos individuos que se lucraron del ente financiero en muchos aspectos y cuyo despilfarro de US$50 millones en pérdidas anuales decretaron la quiebra y el cierre de dicho Banco en 1997. El Gobierno actual tienen el Programa de Crédito Rural como Banco de Segundo Piso, está combatiendo la cultura del no pago y reivindicando la honradez que caracteriza a nuestro humilde campesino, quien no fue el responsable del cierre del Banades, llegando al pequeño agricultor a través de intermediarios financieros y de sus propias organizaciones.

Los que perjudicaron al pequeño agricultor y entraron en 1979 con una mano atrás y otra adelante, ahora tienen millones de dólares en cuentas internacionales y no les importa un comino el campesino y demagógicamente les prometen gestionar el perdón de sus deudas y reafirmar la maldita Cultura del no pago.

* El autor es especialista en Crédito Rural y Cooperatismo.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí