Descartan juicio eclesiástico a sacerdote condenado

EFE GUATEMALA.- La Iglesia Católica descartó ayer que el sacerdote Mario Orantes, condenado el pasado viernes a 20 años de prisión por su complicidad en el asesinato del obispo guatemalteco Juan Gerardi, vaya a ser sometido a un juicio eclesiástico. A su regreso del Vaticano, donde participó en la visita “Ad Limina Apostolorum”, el arzobispo […]

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GUATEMALA.- La Iglesia Católica descartó ayer que el sacerdote Mario Orantes, condenado el pasado viernes a 20 años de prisión por su complicidad en el asesinato del obispo guatemalteco Juan Gerardi, vaya a ser sometido a un juicio eclesiástico.

A su regreso del Vaticano, donde participó en la visita “Ad Limina Apostolorum”, el arzobispo primado de Guatemala, Próspero Penados, aseguró ayer que Orantes no será sometido a este proceso.

El obispo auxiliar de Guatemala, Mario Ríos Montt, anunció el pasado 29 de mayo que Orantes sería sometido al juicio eclesiástico según el Derecho Canónico de la Iglesia que está vigente, al terminar el proceso judicial en los tribunales de justicia.

No obstante, Ríos Montt aclaró que esa decisión la tendría que adoptar el arzobispo Penados a su regreso del Vaticano.

Penados descartó, en declaraciones a la prensa, que la Iglesia Católica vaya a someter a Orantes a ese juicio, y dijo que el sacerdote tiene el apoyo de los obispos. Hasta ahora ningún sacerdote u obispo guatemalteco ha sido sometido a un juicio de tal naturaleza.

Según el Derecho Canónico, cualquiera que atente contra un clérigo puede ser separado o incluso suspendido de su cargo.

“Está descartado el juicio”, remarcó el arzobispo Primado de Guatemala, mientras en las afueras del Arzobispado la madre del sacerdote, Marta de Orantes, dijo a la prensa que Penados era la única autoridad que podría decidir el futuro de su hijo en el seno de la Iglesia.

El pasado viernes, un tribunal halló culpable a Orantes de complicidad en la ejecución extrajudicial del obispo guatemalteco Juan Gerardi, perpetrada el 26 de abril de 1998, por lo que fue condenado a 20 años de prisión “inconmutables”.

Mientras, el coronel retirado Byron Lima Estrada, su hijo el capitán Byron Lima Oliva y el sargento José Obdulio Villanueva, ex guardaespaldas presidencial, fueron sentenciados a 30 años como coautores de la ejecución del prelado.  

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