Polémica mundial por ejecución de Timothy McVeigh

AFP PARIS.- Organizaciones de todo el mundo expresaron su indignación tras la ejecución, ampliamente cubierta por los medios de comunicación, este lunes, de Timothy McVeigh, autor del atentado de Oklahoma City, en el que murieron 168 personas. Pero esta ejecución ha permitido que se impulse el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos. […]

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PARIS.- Organizaciones de todo el mundo expresaron su indignación tras la ejecución, ampliamente cubierta por los medios de comunicación, este lunes, de Timothy McVeigh, autor del atentado de Oklahoma City, en el que murieron 168 personas. Pero esta ejecución ha permitido que se impulse el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos.

McVeigh, 33 años, fue ejecutado este lunes por inyección letal y falleció sin pronunciar palabra, en la penitenciaría de Terre Haute (Indiana, Estados Unidos).

Entre las reacciones de condena a esa “retrógrada” medida estaba la de Amnistía Internacional, que reprochó a Estados Unidos haber dejado a “la venganza triunfar sobre la justicia”.

El Consejo de Europa consideró que la ejecución del “asesino sin piedad” Timothy McVeigh, autor del atentado de Oklahoma City, es “lamentable, patética y errónea”.

Esa ejecución “ha demostrado la inutilidad de la pena capital como sanción disuasoria, aportando a ese individuo la notoriedad que buscaba cuando cometió ese crimen atroz”, indicó el presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, Lord Russell-Johnston, en un comunicado.

Abolida de hecho o de derecho en 109 países de los 195 registrados por Amnistía Internacional (AI), la pena de muerte es cada vez menos aplicada en el mundo, donde unos cuarenta nuevos países la suprimieron desde hace unos veinte años.

Según el Centro de Información sobre la pena de muerte, un organismo estadounidense hostil a la pena capital, al primero de abril pasado 75 países, entre los cuales la totalidad de los europeos y casi todos los latinoamericanos, habían abolido la pena de muerte para todos los crímenes, 13 países para sólo los crímenes ordinarios y 20 de facto.

Desde el 29 de mayo pasado, Chile integra la lista de los países abolicionistas.

En América Latina, sólo Cuba y Guatemala la aplican aún plenamente y otros la abolieron o sólo la aplican para crímenes excepcionales.

Las últimas ejecuciones oficiales en América Latina, aparte Cuba y Guatemala, remontan a 1985 en Chile y a 1979 en Perú. En Venezuela, primer país latinoamericano abolicionista, la última ejecución tuvo lugar en 1863.

Por el contrario, 86 países mantienen aún la pena capital. El número récord de ejecuciones lo tiene China desde hace varios años: 1,067 en 1998 y varios cientos en los cinco primeros meses de 2001.

Por su parte, Estados Unidos constituye una excepción, pues es uno de los pocos países donde la pena capital fue restaurada en 1976. Desde entonces, 716 condenados a muerte han sido ejecutados y más de 3,700 personas, entre las cuales unas cincuenta mujeres, esperan su turno en el pasillo de la muerte.  

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