Es preocupante para la sociedad nicaragüense, que muchos de los futuros profesionales de este país estén convertidos en agitadores profesionales de la violencia callejera, cuando el deber lógico de todo estudiante es el de transmitir y ser ejemplo al resto de generaciones de la importancia que conlleva para el desarrollo del país una formación democrática integral.
No es posible que en pleno siglo XXI, catedráticos de diferentes centros de estudios de prestigio nacional se presten a practicar con sus alumnos una gobernabilidad antidemocrática, permitiendo e insinuando a los futuros profesionales de esta sufrida nación, perder el control y la razón de ser, cometiendo hechos monstruosos e incorrectos, logrando romper por completo el esquema que los lleva a cumplir con sus verdaderos propósitos. ¿Será que estos distinguidos “catedráticos” no desean que ustedes estudiantes lleguen a ocupar sus lugares y les conviene más lanzarlos a una aventura peligrosa sin rumbo?
Este comportamiento erróneo de muchos universitarios, es un infortunio que deja mucha tristeza en toda la sociedad nicaragüense; después que el Estado se desprende del 6 por ciento de su presupuesto nacional en espera de verdaderos frutos, hoy no es más que una frustración integral con resultados negativos.
El estudiantado nacional debe estar claro y consciente que ningún nicaragüense con dos dedos de frente, está de acuerdo con sus actuaciones libertinas, amotinadoras con violencia destructiva, porque nuestro país con ese comportamiento trasnochado se puede ver inmerso en un final dramático salpicado de sangre que nadie desea volver a experimentar.
El mensaje directo que ustedes están haciendo llegar al estudiantado nacional es triste y desalentador, por lo que la sociedad les pide que recapaciten y dejen de actuar como tontos útiles, ya que ustedes son el futuro de esta nación que sufre y llora por no permitirles a sus hijos una vida justa, llena de concordia, confianza y eficiencia.
Recuerden que son muchas las cosas que hay que rectificar y reconsiderar a la luz de la paz y el desarrollo de Nicaragua, una de ellas es el no dejarse utilizar, guardando siempre sus criterios; otra sería dedicarse por entero a prepararse para impulsar el progreso de esta nación de futuro y promisión y por último “salvar la libertad que es el agente fundamental del desarrollo”.
Augusto López G.,
El autor es Diputado a la Asamblea Nacional.