- Ayer, 3,000 menores fueron el centro de la atención de muchos adultos que se juntaron para ayudarles
- Fundasol logró el milagro de sacarlos de las calles donde arriesgan sus vidas a diario
Gabriela Roa [email protected]
A sus 24 años, las responsabilidades de Marlene Molina no son como las de cualquier muchacha de su edad: debe trabajar duro para llevar el pan de cada día a sus cinco hijos que la esperan en la casa de su suegra.
El mayor de los hijos de Marlene tiene ya nueve años de edad, mientras el menor hace apenas dos meses que vino al mundo, justo cuando su padre dejó a su mamá, porque ella decidió operarse para no tener más hijos.
Molina trabaja todos los días de sol a luna, o mejor dicho de siete de la mañana a más de seis de la tarde, vendiendo agua helada en los semáforos, actividad que realiza desde los 16 años de edad.
Al final de su jornada habrá ganado unos 60 córdobas para alimentar a sus hijos que quedan al cuidado del personal de un CDI, el cual paga con la ayuda de la Primera Dama, “pero todavía no he podido conseguir un techo dónde dormir, y actualmente vivo donde mi suegra”, dijo.
ESFUERZO INMENSO
Pero en medio de su triste realidad, Marlene tuvo ayer un brillo especial en los ojos, porque vio a sus hijos sonreír al recibir juguetes, comida y golosinas, a propósito de la celebración del Día del Niño.
Víctor Rosales, mejor conocido como el Santa Claus nica, organizó a través de la Fundación Solidaridad (Fundasol), una caravana para recoger con 30 buses a más de tres mil chavalos de los semáforos de Managua, y hacerles una fiesta con chicheros, carrozas y payasos.
La caravana salió del Barrio La Fuente y recorrió los semáforos de Rubenia, Ludeca, Portezuelo, La Robelo, y el Cine González, entre otros.
La caravana también pasó por la Chureca recogiendo a unos 300 niños, así como por Linda Vista, el Siete Sur, Zumen, Hialeah, hasta finalizar en el Gimnasio La Salle.
En el estacionamiento de este colegio, un sinnúmero de jóvenes que se ofrecieron como voluntarios para trabajar con Fundasol —incluyendo scouts—, entregaron a cada niño una hamburguesa, una Coca Cola, Eskimo, algodón, golosinas y juguetes.
También se entregaron 100 becas escolares que consisten en pagarle todo el año escolar al menor, más dos camisas, dos pantalones, un par de zapatos y darle dinero para su recreo.
LA VIDA SIGUE IGUAL
A las dos en punto de la tarde comenzó el show cultural transmitido en vivo por el Canal Dos, desde las instalaciones del Gimnasio La Salle.
Durante las dos horas que duró el acto, los niños disfrutaron de las presentaciones del Cantinflas nica, bailes de folclor, la gigantona, Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina, el Mariachi Garibaldi, concursos, actos de magia y el taller de títeres “Zig-Zag”.
Al final del evento, Marlene Molina regresó con sus hijos a la casa de su suegra. Aunque éste haya sido un día feliz, excepcional, mañana será otro día más de trabajo.
YA QUE YO NO PUDE…
El costo total del evento fue de 35 mil dólares.
Según Víctor Rosales, conocido como el Santa Claus nica, “la gente ha creído en mí y ahora tengo una fundación, junta directiva y el apoyo de muchos empresarios”.
“Sólo le pido a Dios que me permita hacer más de esto para hacer feliz a los niños, ya que yo no pude serlo cuando estaba pequeño”.