Karla Marenco L. [email protected]
A finales de 1983 el gobierno sandinista despojó a la Universidad Centroamericana (UCA) de un terreno de cuatro manzanas, que hoy podría valer en el mercado financiero casi cuatro millones de dólares.
Según investigaciones de LA PRENSA, en ese entonces la propiedad de la UCA fue “asignada” como patrimonio propio a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), dejando a ambas universidades en una encrucijada legal y ética que está deteriorando sus relaciones académicas.
Ese año la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional creó la UNI, y meses después el Consejo Nacional de Educación Superior (CNES) decidió fusionar en la UNI todas las carreras de ingeniería de las otras universidades.
Como la UNI carecía de edificio propio, unilateralmente el gobierno decidió “tomar prestado” el edificio ubicado en los terrenos de la UCA (hoy UNI), conocido entonces como el Colegio de Señoritas “La Inmaculada”, destruido por el terremoto de 1972.
Durante los años 80, las autoridades de la UCA no se atrevieron a recuperar la propiedad, por miedo al régimen sandinista, pero desde 1992 han intentado que la UNI les compense por la propiedad o la arriende por un plazo negociable.
Casi tres gobiernos han transcurrido y la UCA no ha podido recuperar esa parte de su patrimonio, aunque ha negociado con los diferentes rectores de la UNI en los últimos 9 años.
Autoridades de la UCA dicen que han evitado una acción judicial. “Queremos agotar todas las vías posibles porque no queremos perjudicar a los estudiantes ni al país”, sostuvo el vicerrector académico de la UCA, Juan Roberto Zarruck.
El rector de la estatal UNI sostiene que hay anuencia de su parte para negociar con la UCA, señalando que el problema tendría que dirimirlo el gobierno.
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