- Especialista asegura que se debe establecer un programa que contemple metas productivas
- Unos 100,000 pequeños y medianos ganaderos del país se dedican a la tarea de producir carne y leche
Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
De acuerdo a diferentes fuentes de información se estima que las fincas ganaderas del país que adoptan el sistema de doble propósito (producción de leche y carne), componen una significativa mayoría de un 92 por ciento en todo el territorio.
El restante ocho por ciento está distribuido entre las explotaciones especializadas en la producción de leche y carne.
“Por tal razón podemos asegurar que el sistema de explotación ganadera de doble propósito, constituye en Nicaragua la base de la producción de leche y carne”, afirma Ronald Blandón, docente de la Universidad Nacional Agraria (UNA).
Blandón explica que el 92 por ciento de las fincas con sistema de producción doble propósito representa a unos 100,000 pequeños y medianos ganaderos del país, caracterizados por una estructura productiva familiar en la que intervienen desde el jefe de la familia hasta los niños.
“En este tipo de economías, la producción y el consumo son una unidad indisoluble. Actualmente con la crisis que vive el país y con lo deprimido que está el sector agropecuario, en especial el sector cafetalero, el ganadero continúa subsidiando aún más los otros sectores de la economía a costo de deprimir más su calidad de vida”, añade Blandón.
Actor económico importante
Según el especialista, hoy en día muchos ganaderos utilizan a este rubro como un oxigenante de financiamiento para otros sectores productivos. Tal es el caso de los ganaderos que se dedican también a la caficultura.
Y es que desde la época de los años 80, la actividad ganadera jugó un papel importante en la estructura logística de la actividad bélica, como alimento de las tropas. Otro aspecto interesante es que ante los desastres naturales, huracanes y sequías en que se ha visto envuelto nuestro país, la rusticidad del hato “doble propósito” ha mostrado ser menos vulnerables si se compara con la exigencia del ganado de raza pura, explica Blandón.
“En este sentido, considerando la importancia económica que tiene nuestra ganadería, a pesar de las dificultades que ésta enfrenta, se torna aún más la necesidad de establecer programas y políticas de desarrollo a mediano y largo plazo”, agrega el entrevistado.
Según las necesidades del sector se debe, establecer un programa que contemple metas productivas, lograr mayor constancia en los partos, ganancia de peso y disminución de la mortalidad.
Asimismo se necesita que las instituciones del Estado y Organismos No Gubernamentales (ONG) faciliten y ejecuten programas que resuelvan la necesidad de producir en forma competitiva la leche que asegure la suficiencia alimentaria del país y mejore la economía de los productores.